Soja y Salud | 02 JUL 03

Efectos beneficiosos de los fitoestrógenos dietarios

Los fitoestrógenos son beneficiosos en enfermedad cardiovascular, cáncer, dislipidemias, menopausia, osteoporosis y enfermedades renales.
Autor/a: Dres. Bhathena S, Velásquez M. Fuente: Lab. de Fitonutrientes Centro de Investigación de Nutrición Humana de Beltsville y Depto. de Medicina de Universidad de Washington. Am J Clin Nutr. 2002 Dec;76(6):1191-201.

Bioquímica de los fitoestrógenos y alimentos que los contienen:

Son un grupo de sustancias vegetales activas con estructura química similar a los estrógenos, y por eso pueden unirse a sus receptores.

Hay 3 clases principales de fitoestrógenos (FE):

1) Las isoflavonas: las más bioactivas son la GENISTEÍNA y la DAIDZEÍNA. Están en legumbres, semillas y granos enteros. Las fuentes más abundantes son el poroto de soja y sus productos.

2) Los lignanos: son constituyentes de la pared celular de las plantas. Están en las semillas, granos enteros, legumbres y frutas.

3) Los cumestanos: estan en las legumbres y brotes de alfalfa.

Efectos de la soja sobre el metabolismo de la glucosa y los lípidos:
Los polisacáridos y proteínas de soja reducen los triglicéridos, la hiperglucemia y la insulina post-prandial.

Obesidad:

Muchos estudios muestran que la soja como fuente proteica tiene efectos antiobesidad a corto y largo plazo. Pacientes obesos tratados con dietas muy hipocalóricas con proteínas de soja, bajaron de peso y tuvieron mejor perfil lipídico que los tratados con caseína.  Otros estudios muestran que estas ventajas se mantienen a largo plazo.
El uso de genisteína y daidzeína en mujeres menopáusicas se asoció con menor índice de masa corporal, mayor HDL-colesterol y menor insulina plasmática en respuesta al estímulo de glucosa.

Diabetes Mellitus:

Múltiples estudios publicados en los últimos años, muestran los beneficios de la soja:
Estudios en humanos muestran que:
En diabéticos tipo 2, una dieta con proteínas de soja y fibras, disminuyó el colesterol total, LDL-col, los triglicéridos y la apo- B100,
Los polisacáridos de soja disminuyen la glucemia y trigliceridemia post-prandial.
Sin embargo, la única leche que disminuye la incidencia de DBT 1 es la leche materna.

Estudios en animales muestran que:

El agregado de soja disminuyó la hiperglucemia, el colesterol y los lípidos plasmáticos.
La proteína de soja asociada a nicotinamida inhibió la insulitis pancreática, disminuyó la frecuencia de DBT 1 y en otros casos retrasó el debut.
La proteína de soja aumentó la cantidad de receptores de insulina en hígado y tejido adiposo, a través del aumento de la concentración del ARN mensajero.

Posibles Mecanismos de acción de los fitoestrógenos:

Los FE mejoran la homeostasis de la glucosa, la secreción de insulina y el metabolismo lipídico. Influyen en la absorción intestinal de glucosa, y disminuyen la hiperglucemia post-prandial en diabéticos.

Las isoflavonas, a través de su acción estrogénica, disminuyen la peroxidación de los lípidos inducida por la glucosa (acción antioxidante), e inhiben el transportador de glucosa intestinal, mejorando la hiperglucemia post-prandial. Otro mecanismo de acción no mediada por receptores, es la inhibición de varias enzimas (por ejemplo la tirosina-quinasa) que intervienen en los mecanismos de regulación de proliferación y diferenciación celular. La tirosina-quinasa tiene un rol importante en la regulación de la secreción de insulina por las células beta.
La genisteína, in vitro, disminuyó la lipogénesis y estimuló la lipólisis en hígado y tejido adiposo.

Conclusiones:

Estas evidencias sugieren que las dietas ricas en FE, es decir proteínas de soja y semillas de lino, tienen múltiples efectos beneficiosos sobre la obesidad y la diabetes.  Pueden deberse a uno o más componentes que actúan por separado, en forma sinérgica o aditiva. El componente de la soja, que provoca estos beneficios aún no se identificó con certeza. Sin embargo pueden deberse a los FE, a las saponinas e inhibidores de la tripsina, las fibras, las proteínas y su composición de aminoácidos y los ácidos grasos de la soja y el aceite de lino.

Las proteínas de soja mejoran la obesidad y la diabetes porque: disminuyen la resistencia a la insulina, y reducen la adiposidad, al inhibir la lipogénesis y estimular la lipólisis en hígado y tejido adiposo. Los FE también mejoran el metabolismo lipídico por tener efectos antioxidantes.

Artículo comentado por la Dra. Débora Setton, editora responsable de IntraMed en la especialidad de Nutrición.

 

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