¿El envejecimiento es lineal? La evidencia actual sugiere que no.
La reciente revisión de Wyss-Coray y Topol publicada en Nature Medicine resume el estado del arte de los biological aging clocks, herramientas basadas en biomarcadores epigenéticos, proteómicos, transcriptómicos y metabolómicos capaces de estimar la edad biológica y la velocidad del envejecimiento.
Al integrar resultados de múltiples cohortes longitudinales y estudios multi-ómicos, los autores describen posibles olas de aceleración biológica alrededor de los 33, 60, 69 y 78 años, más que un proceso continuo y lineal.
Además, diferentes órganos y tejidos pueden presentar velocidades de envejecimiento distintas dentro del mismo individuo, apoyando el concepto de envejecimiento órgano-específico.
La aceleración de la edad biológica se ha asociado con mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, diabetes tipo 2, fragilidad, deterioro cognitivo y mortalidad.
Aunque estas herramientas aún enfrentan retos relacionados con estandarización, validación externa y aplicabilidad clínica, probablemente constituirán uno de los pilares de la medicina preventiva y de precisión durante las próximas décadas.