Después de este 26 de junio, donde se conmemoro el dia de lucha contra las drogas reafirmo cuatro ideas
Formarnos mejor. Las facultades siguen dando poco tiempo a la formacion en toxicología Losmedicos en ocasiones residentes terminan su formación sin haber visto un caso de toxicidadsin saber diferenciar un síndrome simpaticomimético clásico de uno modulado por adulterantes, Esto se puede corregir
Bajar el tono moral en la consulta. El paciente que llega intoxicado no necesita un sermón. Necesita una historia clínica completa, un examen físico riguroso y un plan terapéutico basado en evidencia. La empatía no es una concesión a la indulgencia: es una herramienta diagnóstica. Cada vez que un paciente confió y contó lo que realmente consumió, ahorramos pruebas innecesarias, evitamos antídotos equivocados y redujimos morbilidad. Es así de concreto.
Incorporar reducción de daños. No como sustituto del tratamiento del uso problemático, sino como complemento clínico. Informar a los consumidores no promueve el consumo: previene muertes. Y los médicos somos quienes mejor podemos transmitir esa información con autoridad técnica.
Ocupar el espacio público. La conversación sobre drogas en Colombia estuvo capturada durante años por actores con agendas que no responden a la evidencia clínica. Los toxicólogos, los médicos de urgencias, los psiquiatras y los epidemiólogos tenemos que estar en esa conversación.