Prevenir también es tratar
En medicina solemos concentrar gran parte de nuestros esfuerzos en diagnosticar, tratar y rehabilitar. Sin embargo, muchas enfermedades y lesiones podrían evitarse, o al menos disminuir su frecuencia o gravedad, si actuáramos antes.
Anticiparse es prevenir.
La prevención tiene un valor humano evidente: evita dolor, discapacidad, pérdida de autonomía y deterioro de la calidad de vida. Pero también tiene una dimensión económica y sanitaria. Cada enfermedad evitable genera costos para el paciente, su familia y el sistema de salud.
Prevenir no significa eliminar todo riesgo, algo imposible en medicina. Significa reducirlo razonablemente mediante intervenciones oportunas.
Para hacerlo, primero debemos conocer: identificar factores de riesgo, reconocer signos de alarma, comprender hábitos perjudiciales y saber qué conductas pueden modificarse.
Tratar correctamente una enfermedad es indispensable. Pero cuando existe la posibilidad de evitar que aparezca o disminuir sus consecuencias, prevenir sigue siendo una de nuestras intervenciones más valiosas.