💡Fernando Gago y el infarto que nos obliga a replantear qué entendemos por salud
Fernando Gago fue durante años la imagen del deportista de élite. Entrenamiento, disciplina, alimentación cuidada, bajo porcentaje de grasa corporal y una vida dedicada al alto rendimiento. Sin embargo, a los 40 años sufrió un infarto agudo de miocardio
¿Cómo puede infartarse alguien que aparentemente hizo todo bien?
Tal vez porque seguimos pensando la salud cardiovascular con un modelo incompleto. Durante décadas nos enfocamos en el colesterol, la presión arterial, el tabaquismo, el peso corporal y la actividad física. Todos ellos siguen siendo factores fundamentales. Pero hoy sabemos que existe otra dimensión igual de importante: la capacidad de recuperación.El estrés no suele crear una placa aterosclerótica de un día para otro. Sin embargo, puede transformarse en el disparador que vuelve vulnerable una lesión ya existente. La activación simpática sostenida, la inflamación, el aumento de la presión arterial y un estado más proclive a la trombosis forman parte de mecanismos biológicamente plausibles que pueden precipitar un evento coronario.
Ésta historia sea que la salud no depende solamente de cuánto entrenamos, sino también de cuánto recuperamos. Dormir, reducir el estrés, respetar los ritmos biológicos y aprender a detenerse no son signos de debilidad. Son parte de la prevención cardiovascular moderna.
Porque, a veces, el corazón no falla por falta de esfuerzo. Falla por exceso de exigencia.