En un estudio de fase III con 100 pacientes que presentaban defectos extensos y de espesor completo en el cartílago de la rodilla, las puntuaciones de funcionalidad mejoraron sustancialmente y dichas mejoras se mantuvieron durante cinco años.
Al cabo de cinco años, el 92,8% de los pacientes evaluados cumplía con los criterios del estudio para una mejora clínicamente significativa, mientras que la tasa de fracaso del tratamiento notificada fue del 1%. La conclusión más importante es que el futuro de la ortopedia podría no centrarse siempre en sustituir partes dañadas del cuerpo.
Cada vez más, los investigadores estudian formas de ayudar al organismo a reparar o regenerar el tejido dañado.