Prenaturez invisible:
Estamos midiendo mal el éxito en neonatología.
Celebramos —con razón— cada vez que un recién nacido prematuro sobrevive.
Pero evitamos hacernos una pregunta incómoda:
¿Sobrevivir alcanza?
Porque muchos de esos niños egresan sin un programa de seguimiento estructurado.
Y años después aparecen las consecuencias:
dificultades en el aprendizaje
trastornos del neurodesarrollo
problemas de conducta
impacto familiar sostenido
Y entonces el sistema responde tarde… y mal.
No es falta de evidencia.
La evidencia existe, es sólida y consistente:
el seguimiento temprano cambia trayectorias.
El problema es otro.
Estamos diseñando sistemas de salud centrados en la sobrevida, no en el desarrollo.
Y eso tiene un costo: silencioso, progresivo y desigual.
Si no garantizamos seguimiento neonatal de calidad,
no estamos resolviendo el problema.
Lo estamos desplazando en el tiempo.
La pregunta no es si podemos hacerlo.
Es por qué todavía no lo hacemos.