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𝐒𝐞𝐩𝐬𝐢𝐬 𝐲 𝐬𝐡𝐨𝐜𝐤 𝐬é𝐩𝐭𝐢𝐜𝐨: 𝐚𝐜𝐭𝐮𝐚𝐥𝐢𝐳𝐚𝐜𝐢ó𝐧 𝐞𝐧 𝐞𝐥 𝐦𝐚𝐧𝐞𝐣𝐨 𝐢𝐧𝐢𝐜𝐢𝐚𝐥
La sepsis representa una respuesta desregulada del huésped ante una infección, con una mortalidad que puede superar el 40% en casos de shock séptico. Este enfoque actualizado revisa las estrategias clave en su diagnóstico y tratamiento temprano.
Las prioridades iniciales son asegurar la vía aérea, corregir la hipoxemia y garantizar acceso vascular para administrar líquidos y antibióticos sin demoras. Se recomienda iniciar 30 ml/kg de cristaloides dentro de la primera hora, monitorear perfusión y presión arterial, y ajustar la reanimación según respuesta clínica.
El tratamiento antibiótico debe iniciarse dentro de la primera hora, con cobertura empírica de amplio espectro adaptada al contexto clínico y los patrones locales de resistencia. El control de la fuente infecciosa es esencial y debe realizarse idealmente en las primeras 6 a 12 horas.
En pacientes que no responden al volumen inicial, se indican vasopresores (noradrenalina como primera elección) y, de ser necesario, soporte con corticoides o transfusiones. Una vez estabilizado, el objetivo es reducir el soporte y ajustar la terapia antimicrobiana dirigida por patógeno y sensibilidad.
La detección precoz, la administración oportuna de antibióticos y una reanimación hemodinámica guiada siguen siendo las piedras angulares para mejorar los desenlaces en sepsis y shock séptico.
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