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/ Publicado el 31 de marzo de 2009

Entrevista al Prof. Dr. Juan Carlos Stagnaro

XXV Congreso Argentino de Psiquiatría - APSA

"La salud mental: un problema de salud pública. Crisis en la prevención, el diagnóstico y la terapéutica"

Con motivo de la realización del 25º Congreso de APSA que coincide con el 25º Aniversario de la fundación de la Asociación de Psiquiatras Argentinos, IntraMed entrevista a su presidente, Prof. Dr. Juan Carlos Stagnaro*.


Entrevista:



¿Podría ampliar la idea que orienta el congreso 2009 "La salud mental: un problema de salud pública. Crisis en la prevención, el diagnóstico y la terapéutica"?

Con el título de nuestro Congreso, que coincide con el veinticinco aniversario de la fundación de APSA, hemos querido marcar fuertemente la idea de pertenencia de la salud mental a la salud general y señalar la situación de crisis que atraviesa el sistema sanitario en nuestro país.

Simultáneamente queremos poner a trabajar a los participantes del Congreso en una reflexión detallada sobre las condiciones de trabajo, tanto en el ámbito público como en el privado, y en los cuidados de la propia salud de los profesionales.

Pretendemos poner en interacción a los equipos de trabajo de diferentes horizontes de nuestra geografía sanitaria y de distintos ámbitos de trabajo en torno a las problemáticas centrales en nuestra práctica de hoy.
Otro tema central será la legislación en Salud Mental y la vinculación entre nuestra práctica y los conflictos legales a los que nos vemos sometidos, ya que como especialistas debemos operar en defensa de la seguridad, pero también de la libertad de nuestros pacientes y la recuperación de su bienestar.
 
¿De qué modo considera usted que las condiciones sociales e históricas transforman la epidemiología de las enfermedades psiquiátricas?

Sin duda existe una vinculación estrecha entre estos términos. Hoy en día observamos un aumento significativo de las patologías complejas como los trastornos de personalidad, las adicciones, los trastornos alimentarios, la violencia social y familiar y el suicidio. Las condiciones de pauperización de los sectores populares contribuyen a desencadenar cuadros de depresión y alcoholismo en los más vulnerables. La desnutrición infantil es causa de retraso mental por deprivación proteica. Frecuentemente, los ancianos de bajos recursos con deterioro cognitivo terminan sus vidas de forma poco digna. Todos estos fenómenos se retroalimentan para generar un panorama de alta prevalencia de problemas de salud mental en amplios segmentos de nuestra población. No se puede pensar en una buena salud mental si no se cuenta con educación, trabajo digno, salarios adecuados, alimentación completa, vivienda higiénica, acceso al sistema de salud y seguridad. 
 
¿Cuál es su evaluación acerca del nivel alcanzado por la especialidad en nuestro país?

Sin duda que muy bueno. Pero la excelencia clínica alcanzada por el promedio de los especialistas argentinos no debe impedir reconocer ciertas tareas pendientes que debemos encarar lo antes posible. Entre las principales, es necesario dar prioridad a una sistematización de la formación de los especialistas en las actividades de postgrado, especialmente las Residencias hospitalarias; a una oferta constante en la formación permanente con vistas a una recertificación efectiva de la especialidad y al desarrollo de la investigación, especialmente la centrada en las problemáticas nacionales vinculadas a la Salud Mental.

¿De qué manera se hace posible que dentro de la psiquiatría convivan posiciones teóricas, epistémicas y clínicas tan divergentes?

La variedad de enfoques y escuelas ha sido una constante en la historia de la psiquiatría. Su propio objeto de trabajo lo determina ya que el mismo alude a la persona humana y hay tantas teorizaciones como corrientes filosóficas y teorías psicológicas se ocupan de ella. Siendo la psiquiatría tributaria de esos conocimientos básicos no puede quedar al margen de las controversias que se desprenden de ese fenómeno.

En primer lugar es necesario despejar los obstáculos que ha dejado la impronta del dualismo mente-cuerpo en la cultura occidental. Sin embargo, se puede ver ese complejo campo de conocimientos como divergente, si lo entendemos desde las ópticas reduccionistas que pretenden explicar el todo desde un solo ángulo de análisis, así ocurre con las diversas variantes de los biologismos o psicologismos o sociologismos que algunos sostienen. Por el contrario, se podría pensar que son potencialmente convergentes si los conocimientos surgidos de los diversos enfoques particulares tratan de ser integrados para alcanzar una comprensión más completa del objeto a estudiar. Si se le pregunta a cualquier especialista sensato sobre su posición al respecto dirá que tiene una concepción monista del sujeto humano, pero ese asierto que todos podemos compartir, no está respaldado aún por una metateoría que le brinde aval científico. Esto es válido no solo para la psiquiatría sino para todo el conjunto de la medicina.

Por lo tanto, en términos epistemológicos estamos obligados a operar con un dualismo metodológico aunque estemos convencidos del monismo ontológico que caracteriza a lo humano. En la práctica esto significa operar con categorías científicas pero, utilizándolas, caso por caso, en una compleja operación que constituye una suerte de artesanía, que es el arte de curar, y que nos caracteriza como especialistas de una rama de la medicina.
 
¿Cómo caracteriza usted la evolución de los vínculos entre la psiquiatría y otras especialidades médicas?

Los éxitos contemporáneos innegables de la investigación científica y de la tecnología han penetrado la cultura de nuestra época otorgando una potencia inigualable al pensamiento cientificista. La ciencia deviene así omnipresente y omnipotente presentándose como el paradigma del saber dispuesta a controlar por medio de la tecnología todos los aspectos de la existencia humana.

En el campo de la medicina el cientificismo se expresa en la corriente reduccionista biomédica, hoy muy difundida.

La dimensión antropológica de la tarea del médico ha pagado un duro tributo a la influencia y poder que la tecnología viene brindando en las últimas décadas, al diagnóstico y a la terapéutica. Los logros alcanzados por esa vía no se han integrado con una concepción integral del paciente que pierde, muchas veces, su condición humana detrás de las cifras estadísticas y  los criterios mecanicistas biológicos de normalidad y salud. El saldo, de tanta excelencia científica, también es un empobrecimiento de la perspectiva humanística de la labor médica. La problemática que originan los descubrimientos e invenciones en el área de la genética, la farmacología, la exploración funcional, la cirugía protésica y de transplantes, por mencionar solamente las adquisiciones más recientes, obligan a replanteos éticos profundos y cuestionan los criterios utilizados hasta el presente para la tarea de los médicos.

Estas realidades contemporáneas generan contradicciones y dividen aguas entre los que piensan de una u otra manera.

La única posibilidad de encarar una medicina atravesada por una ética respetuosa del sufrimiento humano, debe partir de una crítica radical del modelo reduccionista biomédico. Y la única posibilidad de hacer pie en una crítica fundamentada a ese modelo se puede encontrar en la actualización de lo que ha dado en llamarse el modelo médico antropológico o sea, una medicina de la persona, considerada ésta en su integridad e individualidad, no solamente biológica sino en su historicidad biográfica y su realidad social. La psiquiatría se inscribe naturalmente en esa corriente por su propio objeto de estudio.

Pero no todo es tan simple, en el seno mismo de la psiquiatría se observa en ciertos círculos una deriva hacia el reduccionismo biomédico. En otros términos, la medicina en general y la psiquiatría como especialidad médica, tienen la responsabilidad de reintroducir esas dimensiones en su accionar teórico y práctico. 
 
¿Cómo describe usted la transformación que la introducción de los psicofármacos impuso a la historia de la Psiquiatría?

No cabe duda que el panorama de la terapéutica, tanto en la etapa aguda como en la crónica, de las enfermedades mentales cambió cualitativamente con la introducción de los psicofármacos. Estos constituyeron y constituyen un factor de gran importancia para permitir los tratamientos ambulatorios, acortar las internaciones y facilitar la rehabilitación y la reinserción de los pacientes. No obstante, no es recomendable idealizar los efectos de los psicofármacos y esperar de ellos lo que no pueden lograr.

Queda aún un largo camino por perfeccionar en relación a esta temática y en lo que respecta a instaurar una utilización racional de los psicofármacos, lo cual entiendo no solamente como la prescripción basada en criterios de máxima excelencia farmacológica,  lo que nuestros psiquiatras hacen con muy buen nivel, sino también la articulación de la psicofarmacología con los recursos psicoterapéuticos y socioterapéuticos para permitir abordajes amplios, integrados y antropológicos de los tratamientos en salud mental.

¿Quiénes serán los destinatarios principales de este Congreso de APSA?

Sin duda, nuestros socios activos y adherentes, especialistas en psiquiatría y de otras profesiones del campo de la Salud Mental, y también otros colegas que, sin ser socios de APSA se interesan por nuestros eventos científicos. Este año, además, hemos estimulado, muy especialmente, la participación de enfermeras psiquiátricas y usuarios del sistema de Salud Mental

¿Quiénes serán los invitados destacados?

Junto a las autoridades nacionales en la materia y a funcionarios destacados del Ministerio de Salud de la Nación y de las Direcciones de Salud Mental provinciales, contaremos con la presencia del Prof. Dr. Mario Maj, Presidente de la Asociación Mundial de Psiquiatría (WPA) y del Prof. Dr. Pedro Ruiz, Presidente electo de la misma.

También contaremos con la presencia del Dr. Edgard Belfort, Presidente de la Asociación Psiquiátrica de América latina (APAL); así como los Presidentes de las Asociaciones de Psiquiatría de casi todos los países de América Latina; los Directores de Salud Mental de Brasil, Uruguay y Chile, de la ciudad de Nueva York y muchos otros destacados especialistas provenientes de América Latina, Europa y EE. UU..
 
¿Cuáles serán las propuestas para el joven colega en etapa de formación?

A tal fin se han organizado cursos especiales que tendrán lugar por las mañanas y se les propondrá un itinerario, durante las horas de la tarde, por las actividades científicas que consideramos más relevantes para su formación. Al cabo de las mismas tendrá lugar una reunión plenaria con el objeto de evaluar junto a ellos el resultado del trabajo y planificar en forma conjunta con la Comisión Directiva la continuidad de las tareas de formación a lo largo del año 2009, como lo venimos haciendo a lo largo del 2008.

Lo invitamos a dejar un mensaje de convocatoria.

Esperamos que, como de costumbre, los psiquiatras argentinos  junto a todos los colegas de los equipos de Salud Mental encuentren en nuestro Congreso el lugar de intercambio científico, de camaradería y de amistad que lo caracteriza. Trabajaremos intensamente en un intercambio muy fructífero con los colegas extranjeros que nos visitarán y estrecharemos vínculos con ellos para situar a la psiquiatría argentina y latinoamericana en el lugar destacado que merece por sus méritos intelectuales y por el compromiso con nuestros pueblos que tanto necesitan de nuestros servicios. 

Dr. Juan Carlos Stagnaro 

* Graduado con diploma de honor, Doctor en Medicina y Médico Especialista en Psiquiatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA). 
Profesor Regular Titular y Director del Departamento de Salud Mental y Docente e Investigador del Instituto de Historia de la Medicina de la Facultad de Medicina, Universidad de Buenos Aires.
Médico Consultor, Servicio de Salud Mental, Hospital Central de San Isidro.
Evaluador del Fondo para la Investigación Científica y Tecnológica (FONCyT), Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología.
Director de Vertex, Revista Argentina de Psiquiatría y Co-director de Temas de historia de la psiquiatría argentina. 
Miembro Nacional de la Société Médico-Psychologique y de la Société de L´Information Psychiatrique (Francia).
Corresponsal en la Argentina de revistas científicas de Francia, México y España y autor de un centenar de capítulos de libros y artículos publicados en revistas nacionales e internacionales





"LA SALUD MENTAL: UN PROBLEMA DE SALUD PÚBLICA
Crisis en la Prevención, el Diagnóstico y la Terapéutica"

 
22 al 25 de abril de 2009
Hotel Sheraton, Mar del Plata

XXV Congreso Argentino de Psiquiatría

• Usted puede acceder a toda la Normativa e información disponible hasta el momento acerca del XXV Congreso de APSA, ingresando a: http://www.apsa.org.ar/congreso2009.php

* El Sistema de Ingreso de Abstracts está disponible en la web.
* Verifique las fechas límite de presentación, indicadas para cada tipo de actividad.

Cualquier duda o consulta acerca de la presentación de trabajos, dirigir un mail a: congreso2009@apsa.org.ar

TIPO DE ACTIVIDADFecha límite de presentación
CURSOS INTRACONGRESO15/11/2008
LIBROS01/12/2008
SIMPOSIOS (Nacionales / Internacionales)15/11/2008
FOROS TEMÁTICOS INTERINSTITUCIONALES15/11/2008
PÓSTERS15/01/2009
MESAS REDONDAS15/11/2008
TallerS15/11/2008
COMUNICACIONES CIENTÍFICAS15/11/2008
PREMIO APSA AL MEJOR TRABAJO INÉDITO01/03/2009

Puede solicitar información adicional al mail congreso2009@apsa.org.ar

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