Una de cada tres chicas adolescentes sexualmente activas habría sido víctima de violencia en sus relaciones de pareja. Y esas mismas chicas tienen un riesgo significativamente mayor de contraer enfermedades de transmisión sexual (ETS), incluido el HIV. Los datos surgen de un estudio publicado en la edición de agosto de Pediatrics. Si bien el estudio fue llevado a cabo en los Estados Unidos, investigaciones de otras latitudes arriban a conclusiones similares. Así, un informe del Fondo de Población de las Naciones Unidas o UNFPA sostiene que las mujeres entre los 15 y 25 años, en todo el mundo, dan cuenta de la mitad de las nuevas infecciones por el HIV. Se presume que un porcentaje importante en estos casos es resultado de una relación sexual forzada,.
"Uno de los grupos más expuestos a la violencia sexual son las y los adolescentes. Estudios de varios países comprobaron que entre el 40 y 47% de las violaciones se produjeron contra adolescentes de menos de 15 años, y un 18 por ciento contra niñas menores de 9. En general, el maltrato sexual hacia niñas y adolescentes puede ser un acto forzado físicamente o logrado mediante la coerción, y es frecuente que los agresores sean conocidos o familiares", destacó el trabajo de UNFPA. Y, dado que las tasas de infección con HIV y otras ETS continua en aumento entre el grupo de 15 a 25 años; Michele Decker, la autora de este nuevo estudio y sus colegas creyeron que podrían encontrar una asociación entre la violencia en las relaciones de pareja y las ETS.
Para ello, la doctora Decker y equipo entrevistaron a 1.641 adolescentes sexualmente activas de Massachussets, EE.UU. A todas se les preguntó si alguna vez habían sido física o sexualmente abusadas por alguien con quien estuvieran saliendo. También se les preguntó si habían recibido en algún momento una prueba o un diagnóstico de una ETS. Un tercio de las chicas que habían sido evaluadas para una ETS, incluido el HIV, afirmaron haber sido víctimas de violencia en sus relaciones de pareja. Más de la mitad (el 51.6 por ciento) de las diagnosticadas con una ETS habían experimentado violencia en las relaciones de pareja, de acuerdo al estudio.
"Los adolescentes experimentan terribles tasas de violencia en sus relaciones de pareja", afirmó Michele Decker, quien también es coordinadora del proyecto de investigación de la Facultad de Salud Pública de Harvard, en Boston, EE.UU. "Las chicas que han experimentado violencia en relaciones de pareja tienen dos y media veces más probabilidades de ser diagnosticadas con una ETS". Decker destacó que los hallazgos del estudio apuntan a la necesidad de trabajar con los chicos adolescentes y dejarles saber que "la violencia en las relaciones de pareja no es aceptable". De acuerdo con Decker, investigaciones previas habían demostrado que hasta una de cada cinco chicas en la secundaria experimentarían violencia en sus relaciones de pareja.
Una de las razones que, según la autora del estudio, podría explicar las tasas tan altas de enfermedades de transmisión sexual; es que estas niñas-mujeres podrían sentirse presionadas a tener actividad sexual y que no pueden pedir el uso del preservativo. A esto hay que sumarle "que los hombres abusivos son frecuentemente parejas sexuales muy arriesgadas", apuntó Decker. La realidad demuestra que la mayoría de los casos de violencia sexual no son ejecutados por desconocidos o extraños. En general, este terrible y cruel ataque es cometido por miembros de la familia, novios, esposos o conocidos; y gran cantidad de casos se dan en niños o en adolescentes, mayoritariamente mujeres.
Por eso, este reciente estudio apunta a la necesidad de que los padres, profesores y cualquiera que interactúe con adolescentes de forma regular aprendan sobre la violencia doméstica en las relaciones de pareja. Si una chica adolescente es diagnosticada con una ETS, detalló este trabajo, tendrá necesariamente que compartir dicha información con sus padres, quienes deberían iniciar un diálogo teniendo presente la posibilidad de violencia doméstica en las relaciones de pareja. Y sugieren que durante estas charlas se mantenga un tono libre de sermones. Como siempre en estos casos, la confianza es fundamental.