Que la tasa global de fertilidad está bajando no admite cuestionamiento. Pero también es cierto que las situaciones son muchas y muy diversas cuando se acerca la lupa a lo que pasa (y a por qué pasa) en diferentes lugares. Para quienes tengan interés en un análisis profundo del tema proponemos la lectura del informe 2025 del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), titulado “La verdadera crisis de fecundidad: alcanzar la libertad reproductiva en un mundo de cambios”. “Estamos ante una crisis que parte de los entornos y las decisiones normativas que no están armonizados con los deseos de la población y que no han conseguido generar la seguridad económica ni el empoderamiento personal que la gente define como condiciones previas para hacer realidad sus metas en cuanto a formar una familia, ya sea una con muchos hijos, pocos o ninguno”, advierte el documento (disponible en varios idiomas), y presenta los resultados de una encuesta llevada a cabo en 14 países “para averiguar si los participantes tenían la familia que querían”. “Se descubrió que una proporción muy alarmante de adultos no era capaz de hacer realidad sus intenciones de fecundidad” añade el texto, y destaca: “… en demasiadas ocasiones, se culpa a las mujeres de estos cambios demográficos. Algunos gobiernos recurren a medidas drásticas para incentivar a las y los jóvenes a tomar decisiones relativas a la fecundidad que concuerden con los objetivos nacionales”.
Pero casi nada se dice de lo que vamos a llamar “la decisión masculina”. Es cierto que no solo la ideología general, sino también (y posiblemente por el mismo motivo) la mayoría de los estudios oficiales se centran en los nuevos modelos femeninos de maternidad al analizar la caída de la natalidad general; después de todo, históricamente las que tienen que “cuidarse” de los embarazos son las mujeres. De hecho –señala en una nota institucional de su universidad Juan Manuel Franco Garcés, cirujano urólogo de la Facultad de Medicina de la UNAM- de los 20 métodos de anticoncepción reconocidos por la Organización Mundial de la Salud, sólo dos van dirigidos a hombres: los preservativos y la vasectomía”.
En ese contexto, claro, no es frecuente disponer de cifras que expresen la incidencia directa de la “decisión masculina” de no tener hijos sobre la natalidad general. Pero hay material para pensar la cuestión; por ejemplo, que la decisión de apelar a la vasectomía está aumentando en algunos países, como México, Colombia o Chile…
En el primer caso, la Secretaría de Salud de México, cuyo programa de vasectomía comenzó tímidamente en 1993, efectúa en la actualidad, en promedio, entre 10 mil y 15 mil procedimientos anuales. Por su parte, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) reportó un aumento de 66,5 % en cuatro años: pasó de 28.478 intervenciones en 2018, a 47.455 en 2022. Y entre 2023 y mediados de 2025 se habían sumado otras 38 mil vasectomías. Según datos del Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva (Cnegsr) de la Secretaría de Salud, la demanda va al alza, a pesar de que siguen presentes prejuicios, mitos y estigmas que aún existen, como repercusiones en el rendimiento sexual, deformación del aparato reproductor, disminución y consistencia de la eyaculación, entre otros. “Muchos piensan que implica riesgo de cáncer, lo cual es falso; o que puede provocar que no eyaculen, lo cual tampoco es cierto. No va a haber ninguna diferencia en cuanto al deseo sexual, la calidad del eyaculado o erección”, explicó Franco Garcés. Y su colega Benno de Keijzer Fokker, asesor del Programa Integral de Trabajo con Hombres de la Coordinación para la Igualdad de Género de la UNAM, contó en la misma nota que cuando apenas empezaba el programa, el imaginario social lo asimilaba con la castración. “En comunidades rurales los hombres la asociaban con emasculación y decían, ‘voy a engordar’, ‘me va a cambiar la voz’... Esto en la ciudad ya no ocurre, pero sí hay temores en cuanto a la sexualidad”.
Colombia |
Según datos de Profamilia, la organización sin ánimo de lucro líder en Colombia en salud sexual y reproductiva, desde 1970 ha realizado 357.277 vasectomías, y más de 175.000 mil se llevaron a cabo en los últimos 10 años. En 2011, se realizaron 13.824, y en 2019 llegaron a ser 18.408. Durante el primer año de pandemia por Covid-19 se observó una disminución importante (bajaron a 13.459) vasectomías. Pero repuntaron rápidamente: para octubre de 2021 habían crecido el 50 %, con un total de 16.545 intervenciones. Y según reportes de fines de 2024 y principios de 2025, se habían superado las 18.000. Al analizar la evolución de las cifras, la ONG considera que esta cifra revela un aumento en la participación masculina en decisiones reproductivas permanentes. El último reporte indica que el 72,5 % de los procedimientos se realizaron en hombres menores de 40 años.
Chile |
En este caso sí se dispone de algunas cifras sobre las razones que llevan a la vasectomía, y son recientes. Provienen del capítulo “Penalización de la paternidad y maternidad en la carrera laboral”, del estudio Mujer y Trabajo 2025. Fue publicado en el segundo trimestre de 2025 y llevado a cabo por CADEM, la principal empresa de investigación de mercado y opinión pública en Chile, y la Fundación Chile Mujeres. La población destinataria incluyó varones y mujeres mayores de 18 años, y los datos muestran que las cuestiones laborales para la decisión de tener o no hijos también pesan sobre ellos: aunque la percepción es mucho menor que la de las mujeres (el 56%), el 27 % de los hombres siente que haber tenido hijos ha impactado su desarrollo profesional. Y cuando se les preguntó por la posibilidad de tener hijos en el futuro, las percepciones se acercan: el 80 % de las mujeres cree que eso afectaría negativamente su carrera, y entre los hombres el porcentaje crece al 66 %. Y cuando los datos proceden de personas sin hijos, la posibilidad de tenerlos es rechazada por un 43% de los hombres, contra un 23% de las mujeres, lo que permite deducir la importancia de la “decisión masculina” en la natalidad del futuro.
En ese contexto, era esperable lo que encontramos: de los tres países cuya realidad estamos analizando es en Chile donde más ha aumentado la decisión de someterse a una vasectomía: según un documento de la Sociedad Chilena de Urología (SCHU), con datos del Ministerio de Salud (MINSAL), el número de intervenciones creció un 887%; pasó de 768 procedimientos en 2013 a 7.580 en 2023. Y, aunque no hay boletines públicos detallados para 2024–2025, la mayoría de análisis especializados que usan datos oficiales señalan que las cifras continuaron elevándose. Según informó Marcelo Kerkebe, presidente de la SCHU, quienes toman la decisión de la esterilización suelen ser hombres de entre 35 y 50 años que ya han tenido hijos. “Sin embargo –agregó- han aumentado los menores de 30 años que se realizan el procedimiento”. El texto de la SCHU también cita a Martina Yopo, académica de la Escuela de Sociología de la Universidad Católica (UC), quien explica que estos datos dan cuenta de “una transformación en el ámbito de los roles y las responsabilidades de género”. “Hay un cambio muy importante en torno del comporta-miento reproductivo de los hombres y de la planificación familiar”, describe la especialista.