El cardiólogo español Valentín Fuster, que dirige el Instituto Cardiovascular del Hospital Mount Sinai de Nueva York y preside la Federación Mundial del Corazón, defendió la necesidad de combatir la "epidemia" de obesidad a partir de una mejor educación sobre los hábitos alimenticios desde las más altas instancias políticas, y destacó la importancia de entablar un diálogo constructivo con la industria de la comida rápida.
El Dr. Fuster explicó que, pese a las mejoras terapéuticas introducidas en los últimos años, el número de infartos en los próximos 15 años se duplicará respecto a los de 1990, en gran medida debido al aumento de la obesidad, ligada a factores como el estrés, la diabetes, el colesterol y la hipertensión.
Durante una intervención en el marco de la reunión anual del Colegio Americano de Cardiología, el prestigioso cardiólogo defendió que la principal vía para prevenir las cardiopatías pasa por "comer menos" y que el problema debe estar "en la agenda de los políticos".
"En un restaurante siempre te ponen el doble de lo que quieres, y habría que multarlos", defendió el prestigioso cardiólogo español. A su juicio, "debería vigilarse a los restaurantes", así como las horas que los niños permanecen delante de la televisión, y consideró "crítico" "hablar en serio con la industria de la comida rápida", pero desde un punto de vista constructivo.
Así, dijo que en el actual "mundo de consumo" aumentan las enfermedades cardiovasculares debido a la obesidad y sus consecuencias a pesar de que se prolonga la esperanza de vida. El problema es que "se come mucho, y se hace por estrés y por ansiedad también", añadió, de ahí que los ataques al corazón sean la primera causa de muerte en Estados Unidos.
En la actual problemática, más grave en los Estados Unidos que en Europa, dijo que la propia evolución de la economía y de la sociedad de consumo ha provocado "un completo desarreglo alimenticio" que tiene difícil solución en los adultos -"el obeso será más obeso mañana", sentenció-, por lo que deben concentrase los esfuerzos en los niños y su educación alimenticia. "Hay que buscar un compromiso en todo el mundo para que los niños de 6 a 9 años lo entiendan", comentó.
El Dr. Fuster declaró que la "tragedia" de la obesidad comienza en los adolescentes, y advirtió que una vez que se entra en este campo el cuerpo no tiene "ningún mecanismo que impida frenarla", lo que hace que la obesidad siga aumentando. "Los adultos no cambiamos, pero podemos cambiar al resto", opinó.
También lamentó que la investigación dedicada a las enfermedades cardiovasculares se haya centrado en el desarrollo de tratamientos, en lugar de intentar prevenir su aparición. Además, relató que "hay que ser simples para ganar la batalla contra la obesidad". En ese sentido, auguró que en el futuro "bastará con una pastilla", ya que, por otro lado, "sólo el 10% de los pacientes sigue tomando sus cinco o seis pastillas un año después de haber sufrido un infarto".
Durante el mismo seminario, el resto de expertos advirtieron que la obesidad problemática es la intra-abdominal, frente a la subcutánea, con independencia del índice de masa corporal. Así, Prof. Arya Sharma apuntó que con una reducción de entre el 5 y el 10% de la grasa intra-abominal se conseguiría una "gran reducción" del riesgo cardiovascular.
En la misma línea, el Prof. Luc van Gaal advirtió de que "no toda la grasa es igual, ni tampoco todos los riesgos" y defendió los beneficios de una reducción de diez centímetros de la circunferencia de la cintura. El experto belga abogó por actuar rápidamente para identificar a la gente que se encuentra en riesgo cardiovascular.
Finalmente, el presidente de la Asociación Norteamericana para el Estudio de la Obesidad, Louis Aronne, recordó que en la obesidad "una vez que se empieza ya no hay vuelta atrás" debido a la "evidencia del progresivo deterioro del mecanismo de control que regula el sistema hormonal".
Asimismo, destacó la importancia de medir el contorno de la cintura y aseguró que en Estados Unidos hay más de cien millones de personas con adiposidad abdominal en riesgo cardiovascular, mientras que en Europa la cifra apenas supera los 60 millones.
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American College of Cardiology