Pacientes y métodos: Se escogió por muestreo simple aleatorio y de forma retrospectiva a 71 pacientes pediátricos con cardiopatía cianógena. El grupo I (n = 36) recibió una dosis test de 50.000 CIU (unidades inhibidoras de calicreína) en 2 min. La dosis inicial fue de 1.700.000 CIU (170 ml/m2 de superficie corporal) por vía intravenosa, a una velocidad de infusión de 150 ml/h. La dosis de cebado del circuito de CEC 1.700.000, 170 ml/m2 de superficie corporal, reemplazándose a un volumen equivalente del cebado del circuito. La dosis de mantenimiento fue de 400.000 CIU, 40 ml/m2/h por vía intravenosa. La perfusión fue suspendida a las 2 h de llegada a la UCI. Se valoraron las pérdidas hemáticas y las necesidades de hemoderivado en las primeras 24 h de estancia en la UCI, los tiempos quirúrgicos, la diuresis intra y postoperatoria, así como las complicaciones.
Resultados: El grupo I necesitó 13,96 ± 12,09 ml/kg/h de concentrado de hematíes frente a los 22 ± 16,22 ml/kg/h del grupo II (p < 0,05). El volumen drenado del grupo I fue menor que el del grupo II (0,77 ± 0,48 ml/kg/h frente a 2,12 ± 3,9 ml/kg/h; p < 0,05). No existieron diferencias significativas en la diuresis media tanto intraoperatoria como en el primer día postoperatorio.
Conclusiones: El uso de aprotinina reduce significativamente las pérdidas hemáticas y los requerimientos de sangre homóloga. No se objetivaron efectos clínicos adversos atribuibles a la aprotinina.