Un grupo de neumonólogos pediátricos estadounidenses estudió 40 niños asmáticos entre 5 y 6 años. Se pidió a los niños y sus padres realizar una medición 2 veces por día por 4 semanas con un medidor de flujo pico electrónico y anotar los valores. Los medidores electrónicos grababan los valores reales en un microchip, pero este hecho no era conocido ni para los niños ni para sus padres.
Comparando los resultados informados contra los resultados grabados se encontraron diferencias muy importantes. La proporción de valores correctos disminuyó del 56% en la primer semana del estudio a menos del 50% en la ultima semana del mismo.
Estos hallazgos sugieren que los valores informados por los niños asmáticos y sus padres no son confiables.