Recientemente, investigadores norteamericanos llevaron a cabo un estudio para determinar los resultados funcionales, la satisfacción del paciente y el índice de falla del injerto luego de 57 reemplazos consecutivos de revisión del ligamento cruzado anterior, utilizando un injerto autógeno del tendón óseo rotuliano.
Durante el estudio, un total de 54 pacientes (55 operaciones) fueron sometidos a un período de seguimiento. Los procedimientos operativos concomitantes fueron realizados durante el el procedimiento de revisión en 37 rodillas (67%). Estos procedimientos incluyeron la reparación de desgrarros de menisco en 20 rodillas (36%) y la reconstrucción de estructucturas ligamentarias medias o pósterolaterales deficientes en 17 rodillas (31%). Nueve rodillas (16%) presentaron una osteotomía tibial alta para corregir la malalineación del varus antes de la operación de revisión. Los resultados obtenidos fueron analizados a través del Sistema de Evaluación de la Rodilla de Cincinnati.
De acuerdo a los resultados obtenidos por el estudio, se observaron mejoras significativas en los puntajes para el dolor (p < 0.0001), las actividades cotidianas (p < 0.01), la participación en deportes (p < 0.001), la satisfacción del paciente (p < 0.0001) y en la evaluación completa de la rodilla (p < 0.0001). Un total de 33 (60%) ligamentos reemplazados fueron funcionales, 9 (16%) fueron parcialmente funcionales y 13 (24%) habían fallado.
Muchas rodillas (93%) presentaron problemas complicados, incluyendo daños del cartílago articular, meniscectomía previa, pérdida de control de los ligamentos secundarios y reemplazo concomitante de ligamentos o reparación meniscal. Además, los resultados fueron generalmente menos favorables que aquellos observados luego de operaciones primarias. El índicde de falla del injerto fue tres veces mayor que el índice de fallas reportado previamente por los investigadores, luego de reemplazos primarios del ligamento cruzado anterior con injerto autógeno del tendón óseo rotuliano. A pesar de esto, se observó que los síntomas y las limitacione funcionales, tomando en consideración las actividades cotidianas y deportivas, habían disminuido y la satisfacción del paciente había mejorado.
Los investigadores defendieron la corrección de la malalineación del varus previa a los procedimeintos cruzados anteriores. Las deficiencias del ligamento posterolateral asociadas deberían ser corregidas quirúrgicamente durante los procedimeintos cruzados anteriores para prevenir la carga excesiva en el injerto de la unión abierta tibiofemoral lateral anormal. Los desgarros de menisco, incluyendo desgarros complejos que se extienden dentro de la zona avascular, pueden ser reparados al mismo tiempo de manera exitosa durante la revisión.
Publicado el 7 de octubre de 2001
Cirugía cruzada anterior de revisión
Uso de injertos autógenos del tendón óseo rotuliano
Investigadores norteamericanos intentaron determinar los resultados funcionales, la satisfacción del paciente y el índice de falla del injerto luego de 57 reemplazos consecutivos de revisión del ligamento cruzado anterior, utilizando un injerto autógeno del tendón óseo rotuliano.
Fuente: JBJS 2001; 83: 1131-1143
Recientemente, investigadores norteamericanos llevaron a cabo un estudio para determinar los resultados funcionales, la satisfacción del paciente y el índice de falla del injerto luego de 57 reemplazos consecutivos de revisión del ligamento cruzado anterior, utilizando un injerto autógeno del tendón óseo rotuliano.
Durante el estudio, un total de 54 pacientes (55 operaciones) fueron sometidos a un período de seguimiento. Los procedimientos operativos concomitantes fueron realizados durante el el procedimiento de revisión en 37 rodillas (67%). Estos procedimientos incluyeron la reparación de desgrarros de menisco en 20 rodillas (36%) y la reconstrucción de estructucturas ligamentarias medias o pósterolaterales deficientes en 17 rodillas (31%). Nueve rodillas (16%) presentaron una osteotomía tibial alta para corregir la malalineación del varus antes de la operación de revisión. Los resultados obtenidos fueron analizados a través del Sistema de Evaluación de la Rodilla de Cincinnati.
De acuerdo a los resultados obtenidos por el estudio, se observaron mejoras significativas en los puntajes para el dolor (p < 0.0001), las actividades cotidianas (p < 0.01), la participación en deportes (p < 0.001), la satisfacción del paciente (p < 0.0001) y en la evaluación completa de la rodilla (p < 0.0001). Un total de 33 (60%) ligamentos reemplazados fueron funcionales, 9 (16%) fueron parcialmente funcionales y 13 (24%) habían fallado.
Muchas rodillas (93%) presentaron problemas complicados, incluyendo daños del cartílago articular, meniscectomía previa, pérdida de control de los ligamentos secundarios y reemplazo concomitante de ligamentos o reparación meniscal. Además, los resultados fueron generalmente menos favorables que aquellos observados luego de operaciones primarias. El índicde de falla del injerto fue tres veces mayor que el índice de fallas reportado previamente por los investigadores, luego de reemplazos primarios del ligamento cruzado anterior con injerto autógeno del tendón óseo rotuliano. A pesar de esto, se observó que los síntomas y las limitacione funcionales, tomando en consideración las actividades cotidianas y deportivas, habían disminuido y la satisfacción del paciente había mejorado.
Los investigadores defendieron la corrección de la malalineación del varus previa a los procedimeintos cruzados anteriores. Las deficiencias del ligamento posterolateral asociadas deberían ser corregidas quirúrgicamente durante los procedimeintos cruzados anteriores para prevenir la carga excesiva en el injerto de la unión abierta tibiofemoral lateral anormal. Los desgarros de menisco, incluyendo desgarros complejos que se extienden dentro de la zona avascular, pueden ser reparados al mismo tiempo de manera exitosa durante la revisión.