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Publicado el 14 de octubre de 2002

Datos del Congreso Argentino de Cardiología: sólo el 13% recibe el tratamiento adecuado

Uno de cada cuatro adultos argentinos es hipertenso, pero el 50% lo desconoce

En los mayores de 60, una de cada dos personas sufre de presión alta, según estudios realizados en el país.

Por lo menos 8 millones de argentinos sufren una enfermedad que, en silencio, es capaz de dañar los vasos sanguíneos y causar males coronarios, insuficiencia cardíaca o accidente cerebrovascular, principales causas de muerte en el mundo. Según las estadísticas, uno de cada cuatro adultos argentinos tiene cifras de presión que difieren de las normales -140/90 mmHg-, y luego de los 60 años por lo menos el 50% de las personas presenta altos niveles de presión arterial.

"La hipertensión arterial es la enfermedad que más prevalece en el mundo occidental", afirmó a LA NACION el doctor Alvaro Sosa Liprandi, presidente de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) y del XXIX Congreso Argentino de Cardiología, que hasta pasado mañana se realiza en Buenos Aires, con la participación de unos 7000 profesionales.

Si bien es claro que el problema está ampliamente extendido, lo que más preocupa es que la Regla de las Mitades , creada hace 40 años, hoy sigue verificándose casi con exactitud: "El 50% de los hipertensos ignora su condición. De los que la conocen, la mitad recibe tratamiento y, de éstos, apenas el 50% tiene la presión controlada", dijo el doctor Guillermo Fábregues, director del Programa Conciencia en Hipertensión Arterial de la Fundación Cardiológica Argentina, brazo comunitario de la SAC.

Tomar conciencia

Hilando fino: un estudio publicado en 1996, sobre 7000 casos, realizado en Córdoba, indicó que "el 45% de los hipertensos desconocía su enfermedad. Del 55% que sabía su situación, el 13% no recibía ningún tratamiento, el 29% lo recibía pero tenía la presión por encima de 140/90 (este grupo se denomina tratados no controlados), y el 13% estaba siendo tratado y tenía la presión normal -explicó el doctor Mario Bendersky, secretario científico del Consejo Argentino de Hipertensión Arterial de la SAC, y uno de los autores del estudio, que dirigió el profesor Dante Nigro-. Estas cifras pueden extrapolarse a todo el país".

La falta de tratamiento combina diversos factores. "Por un lado, el desconocimiento del paciente. Por otro, la falta de cumplimiento del tratamiento indicado. Tercero: el tratamiento, cuando existe, no suele ser óptimo, y eso es una cuestión de educación de los médicos, que tienden a subutilizar fármacos", explicó Sosa Liprandi.

Otro tema son los mitos: "Es común que un paciente diga: Doctor, si yo no siento nada, ¿para qué me voy a tratar? O que exprese que su presión es nerviosa o se debe a un disgusto, cuando en realidad se trata de una enfermedad de la pared arterial", dijo Fábregues.

En el 90% de los casos, la causa de la hipertensión es desconocida (aunque la herencia cumple un rol importante), y la mayor parte de los pacientes es asintomática. Después de los 60 años, prevalece en el 60% de los afectados una condición denominada hipertensión sistólica aislada (HSA), en la que la presión sistólica -la máxima- es igual o mayor que 140 mmHG, y la distólica (la mínima) es menor que 90 mmHG. La elevación de la presión sistólica suele deberse al endurecimiento de los vasos.

Avances en el tratamiento

"Sin embargo, pocos toman conciencia de que la hipertensión es una enfermedad, y que hay que tratarla. Lo que más enferma es la falta de información y de conciencia, ya que existen tratamientos no farmacológicos y farmacológicos adecuados para combatir este mal", afirmó Fábregues.

Ya en 1961, el estudio Framingham demostró que los pacientes con presión arterial elevada tenían mayor riesgo de sufrir eventos cardiovasculares, lo que demostró que es fundamental tratar la hipertensión: "Existen numerosas pruebas de que si la hipertensión no se controla, el paciente va a sufrir eventos graves. Entre las medidas de control no farmacológicas se incluyen no fumar, bajar de peso, reducir el consumo de sal y caminar entre 30 y 40 minutos por día -agregó el especialista-. Estudios internacionales demostraron que el sedentarismo eleva en un 30% el riesgo de hipertensión, y que caminar más de 20 cuadras por día reduce al 50% los eventos coronarios relacionados con la hipertensión. En los fumadores, el riesgo está aumentado en más del 15 por ciento".

Entre las medidas farmacológicas "existen seis familias de drogas que han demostrado ser eficaces para bajar la presión arterial. Pero un tema importante es que para controlar la presión entre el 70 y el 90% de los esquemas de tratamiento requieren dos o más fármacos, aunque a veces los pacientes se quejen porque tienen que tomar muchas pastillas".

En los últimos años hubo avances farmacológicos significativos. Hoy se presentarán los últimos resultados del estudio Life (que involucra a 9193 pacientes), publicados en el Journal of the American Medical Association (Jama). Sobre un subgrupo de 1326 pacientes con hipertensión sistólica aislada, sumada a hipertrofia ventricular izquierda (engrosamiento de las paredes del corazón), el trabajo demostró que "el empleo de esquemas de tratamiento basados en losartán redujo un 40% el riesgo de accidente cerebrovascular, un 46% la mortalidad cardiovascular y un 28% la mortalidad total, en comparación con un esquema convencional", dijo Fábregues.

El control de la presión arterial también está vinculado con buenos hábitos alimentarios. Por eso, hoy, la Fundación Cardiológica Argentina brindará charlas sobre el tema en el marco del congreso. La entrada es libre y gratuita, pero hay que inscribirse por el (011) 4961-6520. Mañana habrá más actividades. El objetivo: aprender a cuidar las arterias y el corazón.