Medical News

/ Published on October 2, 2007

Grupo Latinoamericano de Estudio del Acné (GLEA)

Unifican criterios para tratar el acné

Una enfermedad que puede aparecer también en la tercera edad.

Ayer, en el XXI Congreso Mundial de Dermatología se presentó el primer consenso latinoamericano.
 
Lo que parecía un problema típico de la adolescencia puede serlo en cualquier etapa de la vida... hasta en la tercera edad. Por eso, 21 expertos latinoamericanos en acné lograron unificar criterios clínicos para el diagnóstico y el tratamiento de una enfermedad que tuvo, tiene o tendrá alguna vez el 80% de la población.
 
Según el Grupo Latinoamericano de Estudio del Acné (GLEA), que elaboró el consenso a pedido del Colegio Ibero-Latinoamericano de Dermatología, el tipo más frecuente del acné -hay formas que hasta pueden dañar los cartílagos y los huesos- afecta principalmente a los adolescentes (79 al 95% lo sufre), pero también a los mayores de 25 años (40 al 54%), a las mujeres de más de 40 años (12%) y, de manera permanente, a un 3% de los hombres.
 
"Es una de las enfermedades por las que más se consulta en la práctica pública y privada, porque la piel se ve, no se puede ocultar y es importante para la sociedad de consumo. Ninguna empresa contrataría en igualdad de condiciones a una joven o un joven con acné", dijo a LA NACION la doctora Ana Kaminsky, coordinadora del GLEA y profesora de dermatología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires.
 
Además de un gráfico que indica paso a paso cómo los dermatólogos deben tratar el acné comedónico (puntos negros o protuberancias blancas en los poros), pápulo-pustuloso (granos rojizos o blancos y pequeñas lesiones inflamadas con pus) y nódulo-quístico (lesiones inflamatorias profundas de más de 5 mm de diámetro), el consenso incluye los resultados de la revisión de estudios publicados sobre la enfermedad y su efecto psicosocial.
 
Buenos hábitos
 
Además, el documento recomienda que los pacientes lleven una alimentación "equilibrada", en la que se respeten los horarios de las comidas e incluya ácidos grasos con omega-3 (atún, salmón, caballa, vegetales de hoja verde, nueces, aceitunas o aceite de linaza o canola, entre otros), frutas, verduras, lácteos orgánicos (tienen bajo contenido hormonal) y agua. También, el tratamiento dermatológico hay que complementarlo con ejercicio físico, sueño suficiente para cada edad y, por supuesto, nada de fumar.
 
"Es preciso sugerirle al paciente con acné que limite la ingestión de alimentos grasosos (frituras), comidas rápidas, gaseosas, alimentos con alto índice glucémico [como pan blanco, cereales azucarados, papa], exceso de lácteos, chocolates, cereales de caja y [en] barras, jugos y bebidas enlatadas", indica el texto del consenso, un documento de 238 páginas que se publica en forma de libro con el título Acné. Un enfoque global .
 
Allí también se habla de una variante de la enfermedad que afecta a los mayores de 25 años: el acné del adulto.
 
"Puede tratarse de la prolongación de un acné adolescente o no, y afecta principalmente a las mujeres -explicó Kaminsky-. En ellas, después de los 40 o 50, hay que analizar siempre si tienen algún problema endocrinológico o se trata de un acné común que en lugar de aparecer a los 15 lo hace más tarde. Pero en los adultos mayores, en general, lo habitual es que se trate de un acné que se prolongó en el tiempo."
 
Por Fabiola Czubaj
De la Redacción de LA NACION