Noticias médicas

/ Publicado el 21 de agosto de 2008

Llegarán en 2011

¿Una vacuna contra el tabaquismo?

Fase final para las vacunas que previenen la adicción a la nicotina.

Fuente: Clarín

Se estima que llegarán al mercado en 2011. Buscarán "inmunizar" a los fumadores contra el placer que les produce el cigarrillo. Y evitar la adicción en quienes empiecen a fumar. Su costo puede ser un obstáculo: US$ 2.000 las cuatro dosis.

Por: Georgina Elustondo

"Si no fuera por la adicción a la nicotina, la gente haría cualquier otra cosa menos fumar. Podría dejar el cigarrillo espontáneamente, con sólo desearlo", disparó hace años un investigador, depositando la mira donde debe estar: "Si se quiere resolver el problema del tabaquismo hay que eliminar la adicción. Hay que trabajar sobre los efectos de la nicotina".

Fue el diagnóstico, la propuesta, el objetivo. Pasaron los años y los resultados se empiezan a dibujar en un horizonte próximo: 2011 es la fecha clave. Será el año en el que una vacuna capaz de evitar la adicción a la nicotina devuelva a los fumadores la posibilidad de elegir si quieren seguir dañando su salud o no.

Poco más de dos años. Es el tiempo que -estiman- demorarán los tramos finales de distintas investigaciones que concluirán en la primera vacuna para dejar de fumar. Aunque prudentes y atentos a la evolución de estudios y protocolos, neumonólogos argentinos y extranjeros afirman que, perfeccionada, será una solución para los fumadores que -víctimas de la dependencia a la nicotina- no pueden dejar el cigarrillo aunque lo deseen. Se cree que con la vacuna quedarían inmunizados contra el placer que produce fumar.

Los expertos estiman que el precio será, al principio, un obstáculo que restringirá su eficacia: se habla de unos 2.000 dólares las cuatro dosis. Hay que tener en cuenta, además, que es probable que haya que aplicarse la vacuna más de una vez.

Las más desarrolladas al día de hoy son las vacunas de los laboratorios Nibo, Novartis, Pfizer y CYTOS, entre otros. Según informes elevados a la Food and Drug Administration (FDA) estadounidense, "todas las vacunas probadas hasta ahora son seguras y bien toleradas, sin efectos adversos".

"La vacuna servirá para prevenir o eliminar la adicción. Al quitarle el factor placer a la nicotina, evitará que la persona que empieza a fumar se vuelva adicta", explica el neumonólogo Alejandro Videla, especialista en cesación tabáquica del Hospital Austral.

"El cigarrillo es la jeringa sucia que nos mata, pero la responsable de la adicción es la nicotina. Si dejara de hacer efecto, el fumador podría dejar de fumar espontáneamente", dice.

Videla explica que todos los efectos dañinos para la salud son producto del cigarrillo, que libera alquitrán, monóxido de carbono y otras 4.000 sustancias nocivas para el organismo. "La nicotina no es totalmente inocua, pero su daño radica en hacernos dependientes neurológicamente del cigarrillo", subraya.

Hasta ahora, los medicamentos disponibles para tratar la adicción a la nicotina actuaban sobre sus receptores, sobre sus efectos o estaban basados en la provisión de nicotina de forma controlada, como paso intermedio para dejar de fumar. En cambio, el blanco de la inmunización es directamente la nicotina.

"El proceso es similar al de las vacunas contra los virus: estas moléculas se parecen a la nicotina lo suficiente como para engañar al sistema inmune y producir anticuerpos contra ella", explica Videla. "Los anticuerpos son proteínas que defienden al organismo uniéndose a sustancias reconocidas como extrañas o dañinas, evitando que permanezcan en la sangre", precisa.

La nicotina actúa estimulando al sistema nervioso central, produciendo una sensación estimulante, de alerta, que decae con el paso del tiempo y "obliga" a administrarse nuevas dosis. Lo que hace la presencia de anticuerpos es disminuir la difusión de la nicotina desde la sangre al cerebro (la molécula de nicotina unida al anticuerpo es más grande y no logra pasar al cerebro), con lo cual el fumador vacunado podría fumar sin sentir las sensaciones placenteras (y adictivas) que el cigarrillo genera en quienes lo consumen.

La vacuna servirá, por ejemplo, para que un adolescente que empieza a fumar no se vuelva adicto y, eventualmente, no siga fumando. Y se cree que también podrá prevenir que la nicotina pase al feto en las fumadoras embarazadas. "Se estima que será útil para que los fumadores en proceso de dejar eviten las recaídas. Lo que no se sabe es si servirán para impedir los anhelos intensos de fumar que aparecen en los fumadores pesados", aclara Videla.

El neumonólogo Fernando Verra, del FLENI, dice que "la perspectiva de una vacuna es muy interesante", pero al mismo tiempo plantea algunas reservas. "Hay que recordar que en el humo del tabaco existen casi 5.000 sustancias contenidas, varias de las cuales impactan sobre estructuras del sistema nervioso central. Es decir: el tabaco es más que la nicotina; tiene otras sustancias que actúan sobre distintas regiones del cerebro. Lo que aún no se sabe es cuánto participan en la generación de dependencia al tabaco", señala el especialista.
Se estima que las vacunas estarán disponibles en el mercado en algún momento del año 2011, pero la fecha exacta en que llegarán a cada país variará según las reguladoras locales. Las tabacaleras, por el momento, se han llamado a silencio.

Un hábito que enferma
Más nicotina

Según un estudio realizado por la Universidad de Harvard, desde 1997 los cigarrillos contienen un 11 por ciento más de nicotina.

Menos años

La pérdida de años de vida en la población fumadora es estimada en alrededor de 15 años, comparándola con la población no fumadora.

Respiración complicada

Las afecciones más importantes que produce el cigarrillo son: cardiovasculares, cáncer -en especial el de pulmón- y Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC).

Pobres pulmones

El 90% de los cánceres de pulmón en la población masculina de los Estados Unidos, y el 79% en la femenina, son atribuidos al tabaquismo. El riesgo de desarrollar cáncer de pulmón en la población fumadora es de 5 a 20 veces mayor que en personas no fumadores, y también aumentan las probabilidades de que se desarrollen cánceres en su entorno.


Más salud, menos placer
Oscar Finkelstein

Dicen los especialistas que si no fuera tan perjudicial para la salud, la nicotina sería fantástica: conecta en segundos los centros cerebrales del alerta y el placer y logra que mantengamos la concentración mientras fumamos. Los que conocimos su efecto milagroso, no podemos menos que sentir nostalgia por esa sensación. Quienes no tuvieron la suerte o desgracia de experimentarla podrán seguir disfrutando de esa sana ignorancia sin melancolía. Los más chicos, en cambio, podrán aplicarse una vacuna que les impedirá sentir (ese) placer. En fin.

Métodos para abandonar

Existen actualmente varios tratamientos y recursos para dejar de fumar. Los métodos farmacológicos existentes (en orden de menor a mayor eficacia, según los estudios existentes hasta el momento) son: reemplazo de nicotina (parches, chicles), el antidepresivo bupropión (prolonga la sensación de placer entre un cigarrillo y otro, dilatando la frecuencia) y la vareniclina, que es un bloqueante de los receptores de nicotina. Según los expertos, todos estos métodos deben ser acompañados con apoyo conductual, cambio de los hábitos nutricionales, ejercicio y apoyo de amigos y familiares.

Las vacunas todavía no han sido probadas en combinación con las medicaciones ya utilizadas. Es probable que puedan servir para casos severos.


Adolescentes, en la mira

Una encuesta sobre consumo de tabaco en estudiantes argentinos, conducida por el doctor Fernando Verra, arrojó que 1 de cada 3 adolescentes fuma. El hábito es más frecuente entre las mujeres y crece en la franja de 15 a 18 años. La edad de inicio en el tabaquismo es cada vez más temprana en la Argentina y en muchos otros países. Por eso los gobiernos están tomando medidas para tratar de evitar que los chicos prueben el cigarillo. La más común es aumentar fuertemente el costo del paquete. En la Argentina esta intención se estrella frecuentemente con intereses que obstaculizan cualquier medida en esa dirección.

La posibilidad de una vacuna ofrecería una nueva arma para dar batalla al tabaquismo antes de que se instale. En ese marco, el neumonólogo Alejandro Videla recupera un viejo debate que se actualiza a la luz de este nuevo recurso: "Se ha propuesto vacunar a los adolescentes para prevenir que empiecen a fumar, pero existe un debate ético al respecto: hay quienes consideran que en los jóvenes la decisión de iniciarse en el tabaquismo sería libre, asociada a un refuerzo positivo de su imagen, y que no debería obstaculizarse su decisión de empezar a fumar. La opinión de la mayoría de los investigadores es contraria: la nicotina es adictiva en la gran mayoría de los usuarios, y los adolescentes que prueban el cigarrillo lo hacen por presión de la publicidad y de los pares, para luego volverse dependientes por el efecto neurológico de la nicotina", sostiene.

De hecho, el estudio liderado por Verra, al indagar en los motivos por los que fuman, encontró que un 24% piensa que fumar hace que la gente se sienta más cómoda en fiestas o reuniones; que el 15% piensa que hace a la persona más atractiva, y que el 25% piensa que fumar ayuda a bajar de peso.