Noticias médicas

/ Publicado el 30 de enero de 2006

Inmunohistoqúímica

Una prueba mejora el diagnóstico precoz del cáncer de colon.

La combinación de una nueva técnica microscópica de tinción de tejidos con otra más tradicional que busca la presencia de sangre oculta en heces podría ayudar a identificar mejor a los individuos con cáncer de colon.

 Según el último estudio publicado por la revista 'The Lancet Oncology', el análisis inmunohistoquímico podría ayudar a "reducir sustancialmente el número de falsos positivos" que actualmente dan los programas de detección precoz de esta enfermedad.


El procedimiento estándar, que detecta la presencia de sangre en heces, indicativa de la posible existencia de un tumor colorrectal, es barato, pero demasiado inexacto (porque el cáncer no es la única causa que puede provocar un resultado positivo) y a menudo estos pacientes deben ser seguidos por medio de colonoscopia, una prueba más incómoda y cara.

Para ayudar a seleccionar a los mejores candidatos a una colonoscopia, un equipo del Hospital de Ninewells (en el Reino Unido) ha propuesto usar la inmunohistoquímica, una prueba que detecta la presencia de anticuerpos en las heces mediante un sistema de tinción de los tejidos, como prueba intermedia.

De esta manera, y a juzgar por los resultados obtenidos con 700 participantes, aquellos con un resultado débil o moderadamente positivo en el primer análisis, podrían someterse a esta segunda prueba, más cara, pero que ayudaría a seleccionar mejor a los pacientes con mayor riesgo de cáncer y, por tanto, mejores candidatos para la colonoscopia.

De los individuos estudiados, el 22% dio resultados negativos en ambas pruebas (sangre en heces e inmunohistoquímica), el 16% sólo resultó positivo en una de las dos y el 62% en ambas. Mientras que un solo paciente en cada uno de los dos primeros grupos tenía realmente cáncer colorrectal, el diagnóstico se confirmó en 38 (8%) de quienes dieron positivo en los dos análisis.

Estas cifras significan, a juicio del director de la investigación, el doctor Callum Fraser, del departamento de Bioquímica de la mencionada universidad, que el uso de la tinción de tejidos en las pruebas dudosas permitiría reducir las colonoscopias en un 30%, una cifra especialmente importante en el caso de aquellos programas nacionales financiados con dinero público.

"Las implicaciones para estas iniciativas son enormes en términos de reducción de costes, molestias y problemas asociados [a la colonoscopia] sin rebajar la eficacia de la detección precoz del cáncer", concluye este especialista. Se calcula que en toda Europa se diagnostican cada año unos 363.000 tumores colorrectales.

* Acceda a un gráfico animado sobre cáncer de colon haciendo click aquí

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Un estudio define el seguimiento idóneo tras un cáncer de colon

Aumenta la supervivencia de los pacientes con cáncer de colon

Aunque se sabe que la tasa de recaída de los tumores colorrectales ronda el 30%-50%, hasta ahora ni los especialistas ni las guías internacionales se ponen de acuerdo sobre cuál es la mejor estrategia de seguimiento postoperatorio para evitar que reaparezca la enfermedad. Un estudio español publicado esta semana en la revista 'The Journal of Clinical Oncology' podría ayudar a clarificar este extremo.

Según las conclusiones obtenidas por el equipo de Francisco Rodríguez-Moranta y Antoni Castells, especialistas del Hospital Clínic de Barcelona, en colaboración con los Hospitales de Terrassa y Vic, un seguimiento intensivo durante los cinco años posteriores a la cirugía mejoraría significativamente la supervivencia de los pacientes con cáncer colorrectal. Al menos en dos subgrupos muy concretos: aquellos con tumores de colon en estadío II y los que presentan lesiones rectales.

Los investigadores, que contaron con dinero público para llevar a cabo el estudio, reclutaron a 259 pacientes con un tumor colorrectal en estadíos II y III, que representan una escala intermedia en la gravedad de esta enfermedad. Mientras la mitad fue asignada a una vigilancia 'estándar', es decir, evaluación clínica y análisis de los marcadores tumorales cada tres meses; en el resto se optó por una estrategia más agresiva: TAC abdominal, radiografía de tórax y colonoscopia.

Después de un seguimiento de cuatro años, no se apreciaron diferencias significativas en supervivencia excepto en los pacientes con tumores de colon en fase II o con lesiones de recto. En ambos casos la supervivencia fue mejor que en el grupo vigilado de manera convencional (51% frente a 29%), siendo la colonoscopia el método que permitió detectar a tiempo un mayor número de recurrencias (44%).

Como explica el doctor Castells a elmundo.es, "nunca se había llevado a cabo un estudio con esta metodología [dividiendo a los pacientes, de características idénticas, en dos grupos aleatorios] ni con tantos participantes", por lo que confía en que sus resultados ayuden a clarificar cuál debe ser la práctica clínica más adecuada. Una idea en la que coincide el autor del editorial que analiza el trabajo en la misma revista, el doctor Richard Goldberg, de la Universidad de Carolina del Norte (EEUU): "Los autores y el Gobierno catalán merecen ser aplaudidos por realizar y financiar este estudio. Intentos similares en Estados Unidos nunca han dado lugar a un ensayo con éxito".

Al doctor Castells, coordinador de la unidad de Cáncer Colorrectal del Clínic, no se le escapa el coste económico que tiene la opción más intensiva, pero insiste en que resulta más rentable realizar las colonoscopias que tratar las recaídas. Al detectarse las recidivas en sus fases más iniciales los índices de curación son mucho más elevados y los gastos para el sistema sanitario, menores.

Es cierto, admite, que queda aún por ver cuál es la mejor opción para los tumores en fase III, pero mientras tanto "lo lógico sería que las sociedades científicas a nivel estatal recogiesen estas conclusiones y unificasen los criterios que se aplican en los hospitales españoles".

De hecho, el Hospital Clínic de Barcelona en el que él trabaja ya aplica este seguimiento intensivo a los pacientes con cáncer colorrectal y les realiza una colonoscopia periódicamente. En otros subgrupos de pacientes habrá que seguir acotando más el campo hasta dar con el esquema de seguimiento más eficaz para prevenir recaídas.

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