Noticias médicas

Publicado el 23 de febrero de 2006

Nivedades.

Una nueva terapia contra el astigmatismo

XXX Congreso Mundial de Oftalmología: presentación de un oftalmólogo argentino.

Restablece la visión en casi el 80% y evita el uso de anteojos

SAN PABLO, Brasil.- La desagradable distorsión del mundo que nos rodea provocada por el astigmatismo se puede corregir con una nueva técnica que libera a la persona del uso de anteojos al restablecer su visión en casi el 80% sin agredir el tejido ocular.

La técnica, cuya efectividad fue puesta a prueba por un oftalmólogo argentino, no sólo beneficiará a quienes sufren astigmatismo moderado y severo, sino también a aquellas personas en las que está contraindicado el uso de la cirugía con láser porque la córnea es demasiado delgada.

"Cuando el nivel del astigmatismo es bajo, el láser es muy efectivo. Pero cuando se superan las cuatro dioptrías, esa cirugía «come» el tejido, lo que debilita la córnea aún más. En estos casos se presenta un problema, ya que no hay ningún método que sea poco invasivo para el ojo", señaló a LA NACION el doctor Roberto Albertazzi, integrante de la Sociedad Internacional de Cirugía Refractiva y docente de la Universidad del Salvador.

Antes de su presentación en el XXX Congreso Mundial de Oftalmología, que desde el domingo último reúne en esta ciudad a más de 15.000 expertos de todo el mundo seducidos por los festejos del Carnaval, el especialista argentino se mostró entusiasmado por los resultados de una técnica que ya demostró su efectividad para controlar el avance de otra afección: el queratocono, una enfermedad que de manera progresiva transforma la córnea en un cono y provoca miopía, astigmatismo y pérdida de la visión (ver aparte).

Se trata del implante en la córnea de segmentos semicirculares, llamados anillos intracorneales, que pasan inadvertidos a simple vista y permiten corregir este vicio de la refracción producido por una diferencia de ángulos en la curvatura de la córnea, según comprobó Albertazzi en el primer estudio realizado hasta ahora sobre la utilidad de esta técnica en pacientes con astigmatismo.

Según el trabajo realizado en los dos últimos años, en el que el especialista comparó la cirugía con láser y el implante de anillos en 14 pacientes, los segmentos redujeron la distorsión visual en casi un 80 por ciento.

"De una media de 5,6 dioptrías pasó a 1,2 luego del implante -explicó Albertazzi-. Esto, en un paciente con una deformación grave de las imágenes, es prácticamente una visión normal y ya no necesita usar anteojos."

Para el doctor Ramón Naranjo Tackman, jefe del Servicio de Trasplante de Córnea y Cirugía Refractiva del Hospital Luis Sánchez Bulnes, de la Asociación para Evitar la Ceguera de México, "esta nueva técnica contra el astigmatismo reduce la agresión del tejido corneal, y el resultado demuestra ser muy bueno para los pacientes". ¿Por qué? Porque los anillos actuarían de manera simétrica sobre la córnea, pero sin debilitarla ni afectar el eje visual del ojo.

"Este implante está destinado a mejorar la calidad de vida y permitir que el paciente abandone los anteojos -resaltó Albertazzi-. Hay que pensar que hoy hay muchos pacientes con astigmatismo severo que muchos médicos se niegan a operar."

La cirugía con láser, según el estudio, demostró ser superior en cuanto a la agudeza visual final de los pacientes. Sin embargo, los anillos fueron la mejor alternativa en los pacientes con córneas muy delgadas y en las que no se podía correr el riesgo de reducir aún más el espesor del tejido con el láser. "En estos pacientes, justamente, el láser está contraindicado porque puede afectar el lagrimal", explicó Albertazzi.

Los anillos estarán disponibles en la Argentina para tratar el astigmatismo a partir de marzo. "Para que un método sea ideal debe ser reproducible, estable y predecible -agregó el especialista-. El anillo es más artesanal que el láser y, por esto, menos reproducible. Pero, en dos años, los anillos probaron ser tan estables como cualquier otro método, aunque falta más tiempo para poder confirmar si son tan predecibles como lo demostraron hasta ahora."

Por Fabiola Czubaj
Enviada especial