La investigación, de dos años de duración, que se publica en "The Journal of Infections Diseases", demostró la presencia de infección oculta por virus de la hepatitis C en 100 pacientes con pruebas de función hepática persistentemente alteradas de causa desconocida. En cuanto a las características de los pacientes, se observó que no presentaban antecedentes ni prácticas de riesgo.
Según el estudio, a través de una técnica de hibridación in situ se demostró que el 57% de los pacientes presentaba virus de la hepatitis C en el hígado. Asimismo, el 84% de tenía cadena antigenómica, es decir, que el virus estaba activo y se multiplicaba, favoreciendo lesiones, inflamación y fibrosis.
Además, con la misma tecnología se observó que el 70% de dichos enfermos presentaban el virus en las células sanguíenas, sin que hubiese marcadores del virus en plasma. "Lo lógico es que también estén activos y se transmitan por la sangre, pero falta por demostrar", manifestó el Dr. Carreño.
A partir de este descubrimiento, será imprescindible realizar una biopsia del hígado del paciente y aplicarle una tecnología "cualificada" para descubrir si se trata de la nueva variante oculta de la hepatitis C.
En concreto, el especialista explicó que la técnica de hibridación es muy complicada y sólo la realizan unos seis centros en todo el mundo, "por lo que habría que desarrollar técnicas más simplificadas, que se puedan comercializar, y que confirmen la presencia de este virus oculto". Además, añadió, que "la tecnología actual favorece que un paciente con hepatitis C oculta no se diagnostique".
El Dr. Carreño insistió en que no se trata de un nuevo subtipo del virus C de la hepatitis, sino de una nueva variante de la enfermedad, causada por el genotipo 1b (el más frecuente en España). En el 10% de los enfermos se desconoce el motivo de su enfermedad, y en torno al 57% podría tener hepatitis C oculta. De este modo, se estima que esta forma podría afectar a 85.000 españoles y a 25 millones en el mundo, señaló. Al igual que la hepatitis C clásica, esta nueva forma es asintomática en el 95% de los casos, pero "quizás es un poco menos agresiva", concluyó.