Noticias médicas

/ Publicado el 29 de julio de 2008

'The Lancet Neurology'

Una nueva esperanza contra el Alzheimer

Un estudio con pocos pacientes muestra la eficacia y seguridad del medicamento.

DATOS PRELIMINARES

ÁNGELES LÓPEZ

MADRID.- Con todas las precauciones del mundo, investigadores del Imperial College London junto con otros científicos australianos y suecos avalan la eficacia y seguridad de un nuevo fármaco contra el Alzheimer. En un estudio, pequeño y preliminar, el medicamento ha demostrado que, en pacientes con esta enfermedad, mejora la función cognitiva y reduce, en el líquido raquídeo, el nivel de la proteina que se asocia con el mal.

Se conoce como PBT2 y, después de haber probado su buen hacer en pruebas con animales, parece que es capaz de lograr algunas mejorías en los pacientes que sufren Alzheimer.

"Ahora necesitamos nuevas investigaciones para ver cómo PBT2 se comporta en ensayos más grandes y largos. Nuestra esperanza es que podamos ser capaces de ver tratamientos que puedan mejorar sustancialmente la vida de las personas con Alzheimer precoz dentro de los próximos cinco años", explica el doctor Carig Ritchie, del departamento de Neurociencias y Salud Mental del Imperial College London y principal autor de la investigación.

Las personas que desarrollan esta enfermedad presentan una acumulación de una proteína, la beta amiloide (Aβ), implicada en el desarrollo de placas tóxicas que deterioran la sinapsis neuronal (conexiones de las células nerviosas) y el funcionamiento del cerebro.

Para acumularse en el cerebro, estas proteínas necesitan la ayuda de dos iones metálicos, el zinc y el cobre, cuya presencia es muy alta en los pacientes con Alzheimer. El PBT2 actúa interrumpiendo la interacción entre las proteínas y los iones. En anteriores estudios, se había visto que en ratones el fármaco restaura la función normal de la sinapsis y mejora el rendimiento cognitivo.

El siguiente paso para validar la eficacia del medicamento era demostrarla en un ensayo en fase II, es decir, en un grupo pequeño de personas afectadas por el trastorno. Los datos de este estudio son los que ahora publica la versión on line 'The Lancet Neurology' haciéndolos coincidir con la Conferencia Internacional de la Asociación de Alzheimer.

Diferentes dosis

Un total de 78 pacientes con estadio inicial de Alzheimer fueron asignados aleatoriamente a tomar, durante 12 semanas, 50mg de PBT2, 250mg del mismo compuesto, o un placebo (sustancia inactiva). A todos se les realizaron varios tests para valorar la función cognitiva antes del estudio y al final. También se les midió los niveles de la proteína beta amiloide en el líquido raquídeo durante el ensayo.

Tras comparar los resultados de las pruebas, los investigadores detectaron que los pacientes que habían tomado la dosis más alta de PBT2 pudieron completar un test, que consistía en realizar una serie de tareas, 48 segundos más rápido que lo hacían antes del inicio del ensayo. El grupo placebo tardó más tiempo en la prueba que al comienzo.

También se evidenció que los que tomaron 250mg del fármaco presentaron una mejoría, con respecto a los participantes de los otros dos grupos y con los resultados obtenidos al inicio del estudio, en otra prueba que medía la capacidad para relacionar palabras con ciertas categorías.

Por otro lado, la medición de los niveles de proteína beta amiloide 42 (un tipo de estas proteínas) en el líquido raquídeo mostró una reducción del 13% también con la dosis superior de PBT2.

"Los resultados de nuestro trabajo son muy alentadores, aunque se trata de un estudio relativamente pequeño, realizado en un periodo corto de tiempo. Nuestros resultados ciertamente engendran mucho optimismo para creer que este fármaco puede tener un efecto significativo en la base de la enfermedad, con un tangible beneficio clínico para los pacientes", señala el doctor Carig Ritchie.

En un artículo de opinión que también publica 'The Lancet Neurology', el profesor Norman Relkin, director del programa de alteraciones de la memoria del Colegio Médico Weill Cornell de Nueva York, explica que aunque todavía quedan muchos estudios por realizar para demostrar la eficacia de este nuevo fármaco, el PBT2 podría servir para validar la importancia y el papel de los iones metálicos en la enfermedad de Alzheimer.


Página 12

Golpe al Alzheimer

Fueron presentados en Chicago los resultados de una nueva medicación que ataca la enfermedad de una manera novedosa: rompe nudos de proteínas que obstruyen el cerebro.

Por Marcelo Justo

Se calcula que en el mundo padecen el mal del Alzheimer unos 26 millones de personas.Desde Londres

La búsqueda de una cura para las más de 26 millones de personas que sufren Alzheimer en todo el mundo encontró una nueva promesa. Científicos de la Universidad de Aberdeen, en Escocia, han desarrollado un fármaco que podría detener la progresión de la enfermedad por medio de un método novedoso: romper nudos de proteínas que obstruyen el cerebro de los pacientes.

El medicamento se llama Rember y en su primera fase de prueba en 321 pacientes mostró un excelente rendimiento. Al compararse el grupo que tomó el fármaco con el que no se sometió al tratamiento, la tasa de deterioro mental de estos últimos era un 81 por ciento superior. Los resultados, presentados en la Conferencia Internacional sobre el Mal del Alzheimer que se celebra en Chicago, despertaron gran interés en un mundo científico acostumbrado a hallazgos que se desvanecen en el aire leve de los grandes sueños. Según el profesor de la Universidad de Aberdeen, Claude Wischick, a cargo de la investigación, el medicamento podría estar en el mercado en 2012.

En el ensayo clínico se suministró a pacientes con Alzheimer de leve a moderado, 30, 60 o 100 miligramos de Rember, mientras que otros tomaron un placebo. Los mejores resultados se obtuvieron con dosis de 60 miligramos. En un período de 50 semanas hubo una diferencia de siete puntos en la escala para medir la gravedad de la demencia. A los 19 meses de iniciado el tratamiento, los enfermos que habían consumido Rember no tenían un declive significativo del desempeño mental.

Según los investigadores, la clave de esta diferencia son los nudos proteicos que forma la proteína Tau en las células nerviosas y atacan el mecanismo de la memoria. El fármaco Rember es el primer tratamiento específicamente designado para combatir estos nudos proteicos. Durante décadas los investigadores se han concentrado en otra proteína, la beta–amiloide, que forma placas duras en las células del cerebro. De ahí el entusiasmo de muchos científicos con los resultados de esta primera fase del Rember: sugieren que la proteína Tau puede dar mejor resultado que la beta-amiloide.

El profesor Claude Wischick, de la Universidad de Aberdeen, que estuvo a cargo del experimento, descubrió por accidente hace unos 20 años la base del Rember, el cloruro de metiltioninio. Wischick estaba haciendo un experimento con la proteína Tau cuando se le cayó una gota del cloruro en el tubo de ensayo: la proteína desapareció. “Hemos demostrado que es posible detener el avance de la enfermedad si se atacan estos nudos, que están muy correlacionados con la enfermedad. Analizamos los efectos secundarios a las 24 semanas y a las 50 semanas y lo comparamos con los resultados que hay con los tratamientos que se usan. El resultado fue dos veces y medio superior”, dijo Wischick a la BBC.

El medicamento fue desarrollado por la empresa TauRx Therapeutics, con sede en Singapur. La expectativa es que este fármaco sea mucho más efectivo que los otros cuatro que existen en la actualidad, que se limitan a reducir los síntomas. Sin embargo, no es la primera vez que se hacen anuncios que despiertan gran expectativa en los pacientes, sus familias, las autoridades médicas y las sociedades en general, cada vez más conscientes de que están enfrentando una bomba de tiempo debido al envejecimiento de la población mundial.

En la Unión Europea, por ejemplo, Alzheimer Europa calcula que hay cinco millones de personas con demencia: una de cada 20 personas de más de 60 años tiene la enfermedad. La ONU calcula que en el 2050, un 37 por ciento de la población europea tendrá más de 60 años: no sorprende la excitación que producen estos anuncios. En enero se habló de una suerte de cura milagrosa de la enfermedad en base a la reacción de un paciente de 81 años luego de que se le aplicara un medicamento para la artritis. Nada ha pasado desde entonces. ¿Es el Rember una nueva ilusión?

Según Clive Ballard, jefe de investigaciones de la Sociedad de Alzheimer del Reino Unido, se trata de un importante avance en la lucha contra la enfermedad. “Es la primera prueba realista de que un nuevo medicamento puede mejorar el proceso cognitivo de los pacientes. La muestra de pacientes es modesta, pero sugiere que el medicamento es dos veces más efectivo que otros existentes hoy en día”, dijo Ballard.

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