Noticias médicas

/ Publicado el 10 de agosto de 2007

Defectos congénitos

Una niña de 2 años recibió un trasplante pionero en Sudamérica

Se le implantó en una operación el hígado, el páncreas, el duodeno y el intestino.

M.A. es muy chiquita. No llega a pesar seis kilos, aun cuando ya ha cumplido 2 años de vida. Acostada en la cama de terapia intensiva pediátrica de la Fundación Favaloro que ocupa desde hace poco más de una semana, cuando recibió un trasplante pionero en Sudamérica, su cuerpito se asemeja al de un bebe. Pero los médicos tienen esperanzas de que pronto comenzará a recuperar el peso perdido. Después de todo, lo peor ha pasado.

"Ella está bien. Está a una semana del trasplante, pero no está en una situación compleja, sino más bien rutinaria, en la que estamos viendo cómo se adaptan el nuevo intestino y sus funciones a ella", comentó el doctor Julio Trentadue, jefe de Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos de la Fundación Favaloro.

Pero no es sólo de intestino el trasplante que recibió la pequeña. "Esta chiquita es el primer paciente en Sudamérica que recibió un trasplante combinado de hígado, duodeno, páncreas e intestino, que es uno de los procedimientos de trasplante más complejos", precisó el doctor Luis Podestá, director de Unidad de Hepatología, Cirugía Biliar y Trasplante Hepático de esa fundación.

Este trasplante múltiple fue necesario debido a una combinación de afecciones congénitas. "M.A. nació con gastrosquisis, que es un defecto en el cierre de la pared abdominal durante la gestación, que hace que generalmente nazcan con el intestino afuera -explicó el doctor Gabriel Gondolesi, jefe de Nutrición, Rehabilitación y Trasplante Intestinal de la Fundación Favaloro-. Pero, a la vez, esta chiquita rosarina también tenía una atresia intestinal, que es la falta de desarrollo del intestino."

A poco tiempo de nacida, M.A. fue sometida a una operación en la que se cerró la pared abdominal y se le extrajo casi la totalidad de su disfuncional intestino. "Desde entonces, fue alimentada por vena [nutrición parenteral], para poder subsistir y crecer en la medida de lo posible -agregó la doctora Carolina Rumbo, hepatóloga y gastroenteróloga de la Unidad de Hígado e Intestino de la fundación-. Y así vivió hasta el trasplante."

De no haber mediado otro problema sólo hubiera demandado un trasplante de intestino. Pero las complicaciones que se pueden asociar al uso prolongado de la alimentación parenteral comprometieron aún más su ya de por si frágil estado de salud: "Desarrolló cirroris, y fue esta falla del hígado la que le impidió crecer; por eso llegó con menos de seis kilos al trasplante", agregó Rumbo.

Materia pendiente

En la Argentina, donde la donación de órganos sigue siendo una materia pendiente, llegar al trasplante siendo niño no es fácil. Y menos pesando lo que pesaba M.A.. "Estos pacientes requieren donantes menores de un año -comentó el doctor Gondolesi-; en la Argentina, por año, sobran los dedos de las manos para contar el número de donantes menores de un año."

Por eso, cuando la semana pasada apareció un donante no hubo dudas sobre qué hacer: "No teníamos otra opción", dijo Gondolesi. Si todo sigue como hasta ahora, comentaron los expertos, en cuestión de semanas M.A. podría dejar de ser alimentada por nutrición parenteral, y empezar a comer por boca.

"Hace dos años, cuando un paciente nacía y tenía un problema intestinal iba a nutrición parenteral, y cuando agotaba esa posibilidad, se moría. Hoy tiene la posibilidad de recibir un trasplante intestinal", comentó el doctor Andrés Ruf, subjefe de Trasplante Intestinal de la Fundación Favaloro, al hacer referencia al primer trasplante de intestino realizado en esa fundación hace dos años.

"Ahora -agregó-, a un subgrupo de esos pacientes, en los que la nutrición parenteral causa complicaciones en el hígado, hoy en día se les puede brindar una oportunidad más."

Y la lista de candidatos para un trasplante combinado de hígado e intestino está creciendo. "Al principio veíamos sólo candidatos para trasplante de intestino, porque los que además tenían un fallo hepático ya se habían muerto todos -dijo Gondolesi-. Ahora empezamos a tener pacientes con fallo hepático que, si tienen la chance de encontrar un donante, pueden trasplantarse."

Hoy hay una beba en lista de espera de un trasplante de hígado e intestino. "Ella necesita el trasplante ya."

Por Sebastián A. Ríos
De la Redacción de LA NACION

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