Más de 50 automóviles de familiares, amigos y pacientes del Jorge Rodríguez Kissner partieron en caravana hacia el Incucai.
Evangelina Himitian
Desde que se recibió como médico, hace 17 años, luchó por la vida de los demás. Ayer, fueron los "demás" los que salieron a las calles a pedir un corazón para que su vida siga latiendo. Una caravana de más de 50 autos partió ayer desde la Fundación Favaloro para pedir un corazón para Jorge Rodríguez Kissner, el ginecólogo de Quilmes que está internado desde hace 16 días, en espera de un órgano, su única oportunidad de vivir.
Pasadas las 19, amigos, familiares y más de 40 pacientes de Kissner, con bebes en los brazos, partieron en caravana hacia la sede del Instituto Nacional Central Unico Coordinador de Ablación e Implante (Incucai), en Belgrano, para pedir un corazón para Jorge.
Gabriela, la esposa del médico, está desesperada. Hace apenas 16 días, Jorge, que tiene 47 años y es padre de dos nenas de 10 y 6 años, y de un varón de 5, se descompuso. Sufrió una miocarditis de origen viral. La vida de todos dio un giro radical. Necesita un corazón nuevo. El pronóstico de los médicos es que el suyo, con la asistencia ventricular, serviría sólo unos 20 días más.
"Ya pasó una semana y no apareció ningún corazón. Nada. Ni siquiera uno que no fuera compatible. Estamos desesperados. Le pedimos a Jorge que aguante un poquito más, pero cada día que pasa tiene nuevas complicaciones", contó Gabriela, rodeada por todas las personas que se acercaron para apoyar su reclamos, pero quebrada por el dolor.
"No puede ser que en el país en estos días hayan muerto 6000 personas y que todavía no haya aparecido un órgano, pese a que en las Fiestas son muchos más", cuestionó Juan Carr, director de la Red Solidaria, que apoyó el reclamo. "En algún punto, el sistema está fallando. Le pedimos a la gente que sea solidaria, pero también a los funcionarios y médicos responsables que sean diligentes. A mi hermano sólo le quedan 14 días, y cada día que pasa reduce la calidad de vida postrasplante", dijo Paula Kissner Rodríguez.
Desde hace nueve días, Jorge fue colocado primero en la lista de emergencia nacional del Incucai. Los hijos del médico lo vieron por última vez el viernes 12 pasado, cuando se despertó. Se sentía descompuesto y Gabriela lo llevó al hospital Evita Pueblo, donde trabaja. Quedó internado; pronto lo trasladaron al hospital de Florencio Varela y, de allí, a la Fundación Favaloro.
Ayer por la tarde, antes de que partiera la caravana, la entrada de la Fundación estaba colmada de mujeres que lograron concebir y tener a sus hijos gracias a la asistencia del médico. "Hace cuatro años lo fui a ver porque quería quedar embarazada y, finalmente, Agustín nació hace un año y nueve meses", contó Valeria Martínez.
"Ayer, mi nene más chico me decía: «Voy a limpiar el auto de papá para que cuando vuelva a casa se ponga contento». Las nenas, en cambio, están serias, como tristes. Todos estamos esperando esa llamada que no llega", dijo Gabriela.