Noticias médicas

/ Publicado el 27 de diciembre de 2006

Reconocimiento internacional

Una argentina es la médica ginecóloga y obstetra del año

Es la profesora doctora Liliana Voto

En las más de cien páginas del currículum que concentran los 33 años de dedicación a la investigación y al cuidado de la salud de las mujeres embarazadas, la doctora Liliana Voto fue varias veces "la primera mujer" en acceder a cargos reservados durante años a varones.

Fue la primera mujer que dirigió el hospital Fernández; la primera -y la más joven, aclara, con claro orgullo femenino- en ser designada profesora titular del Departamento de Obstetricia y Ginecología de la Universidad de Buenos Aires, y la primera que preside la Sociedad de Ginecología y Obstetricia de Buenos Aires desde su creación, en 1908.

Ahora, esa lista incluye también ser la primera mujer argentina reconocida internacionalmente como médica ginecóloga y obstetra del año por la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (FIGO).

Integrada por 150 países, la FIGO premia cada tres años a una especialista de un país en vías de desarrollo que por su trayectoria en la tarea asistencial y/o la investigación haya aportado nacional o internacionalmente a la salud de la mujer. La contribución de la doctora Voto fue haber impulsado desde hace 20 años la creación de consultorios externos que se ocupan de controlar la presión arterial de las embarazadas para detectar a aquellas con más riesgo de desarrollar hipertensión.

"Hay que lograr que no haya una sola mujer embarazada sin controlar, lo que en la Argentina todavía no se pudo lograr -dijo Voto a LA NACION-. Hay muchas mujeres que nunca recibieron un control perinatal en un país que necesita crecer y tener más habitantes. Pero para ello se debe controlar la salud de la mamá y del bebe."

Según la especialista, la hipertensión en el embarazo, o preeclampsia, es la tercera causa de muerte materna en nuestro país, que sólo superan las hemorragias y las infecciones. "Se trata de una enfermedad cuyos síntomas pasan inadvertidos para las mujeres que no se someten a los controles prenatales de rutina, lo que la hace potencialmente más peligrosa que otras enfermedades", explicó Voto, al hablar de una condición muy peligrosa porque, cuando no se supervisa clínicamente, pone en riesgo la vida de la mamá y del bebe hasta el punto de tener que interrumpir el embarazo.

Aunque se desconoce qué causa ese aumento súbito de la presión arterial a partir de la 20» semana de gestación en una de cada cuatro embarazadas primerizas de menos de 20 años o más de 35 años, sus efectos son inmediatos: "La placenta se desarrolla muy poco y la circulación hacia el feto disminuye cada vez más, lo que retrasa el crecimiento intrauterino -indicó la especialista-. Si el problema avanza, se pueden producir desprendimientos de placenta, muerte fetal y nacimiento prematuro. En la madre, en tanto, lesiones renales y cardíacas, convulsiones y muerte por hemorragia cerebral".

Pero prevenir la preeclampsia no fue el único aporte social que la FIGO reconoció en la médica argentina, sino también su interés en reducir a la mitad las horas de trabajo de las embarazadas y que el último trimestre lo pasaran en casa. "Lo más importante en esos meses es que la mujer se dedique a su embarazo, se tome tiempo de descanso para un mejor desarrollo intrauterino y que no sufra las presiones laborales. Y hoy existe muy poco de eso: les cuesta que les concedan la licencia por maternidad, temen quedarse sin empleo y trabajan hasta último momento. Veo muchas patologías en la gestación que se complican con las tensiones del trabajo", finalizó Voto, que recibió la designación de la FIGO en el XVIII Congreso Mundial de Ginecología y Obstetricia de Kuala Lumpur, en Malasia.

Por Fabiola Czubaj