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Publicado el 19 de junio de 2005

Criopreservación de tejido ovárico

Una alternativa para preservar la fertilidad en las mujeres con cáncer

Esto les permite de alguna manera preservar la fertilidad a las mujeres con diagnóstico de cáncer que van a ser sometidas a terapias gonadotóxicas.

Autor/a: Dres. Debashis Singh

Fuente: BMJ 2004;329:761 (2 October),

La criopreservación de tejido ovárico es actualmente una alternativa en las mujeres con diagnóstico de cáncer que van a ser sometidas a terapias gonadotóxicas. Esto les permite de alguna manera preservar la fertilidad. Hasta el momento, han habido sólo algunos reportes sobre autotransplante que documentaron la restauración de los ciclos menstruales y la función ovárica. Este año se produjo el primer nacimiento a partir de tejido ovárico transplantado en una mujer.

Ouarda Touirat, una mujer belga de 32 años, tuvo una hija de 3.700 gramos en la Clínica Universitaria Saint-Luc, en Bruselas, Bélgica. En 1997, a los 25 años, se le diagnosticó un linfoma de Hodgkin avanzado (estadío IV). Antes de comenzar con la quimioterapia, se le realizó una laparoscopía donde se obtuvieron cinco biopsias de tejido ovárico (12-15 mm de largo y 5 mm de ancho) de la corteza de su ovario izquierdo y se criopreservaron en nitrógeno líquido a una temperatura de casi -200oC. El grupo de investigación que estuvo a cargo del caso consideró que no se debía sacar todo el ovario porque no se podía descartar completamente la recuperación de la función ovárica luego de la quimioterapia. El ovario derecho permaneció intacto.

Luego de un año de tratamiento para el cáncer, que incluyó radioterapia, las menstruaciones cesaron y las concentraciones de hormonas indicaron una falla ovárica prematura. Luego la paciente estuvo dos años con terapia de reemplazo hormonal que terminó en enero del 2001 porque quería embarazarse. La evaluación del oncólogo en ese momento estableció que estaba libre de enfermedad.

La señora Touirat comenzó la reimplantación del tejido ovárico en febrero del 2003. Se le realizó una nueva laparoscopía y se transplantaron una larga tira y 35 pequeños pedazos de tejido ovárico en un espacio especialmente creado en el peritoneo cerca de la fimbria del lado derecho. No se utilizó ninguna sutura. A los cinco meses se restablecieron los ciclos menstruales.

La criopreservación fue ortotópica luego de la falla ovárica secundaria a la quimioterapia. Las concentraciones de estradiol comenzaron a aumentar mientras que las concentraciones de gonadotrofinas disminuyeron. En los siguientes meses, la paciente comenzó a menstruar. En enero del 2004, casi al año de la reimplantación del tejido ovárico, la señora Touirat se embarazó, concibiendo naturalmente sin la ayuda de una fertilización in vitro ni de una estimulación ovárica. El grupo de investigación a cargo de la paciente mostró que el feto fue producto de un óvulo del tejido criopreservado y transplantado y no del ovario derecho ni del tejido remanente del ovario izquierdo.

La técnica de criopreservación de tejido ovárico antes del tratamiento del cáncer implica que la fertilidad puede preservarse sin demorar el comienzo de la quimioterapia. El profesor Jacques Donnez, de la Universidad Católica de Louvain en Bruselas, que estuvo a cargo del grupo de investigación, dijo: "La criopreservación de tejido ovárico es una opción que se debe ofrecer a todas las mujeres jóvenes que tienen diagnóstico de cáncer."
Sin embargo, el riesgo potencial incluye la posibilidad de que el tejido extraído para la criopreservación tenga células malignas que no pueden detectarse por los métodos actuales y podrían inducir una recurrencia de la enfermedad luego de la reimplantación. Este problema ya se observó en modelos animales. También se plantean aspectos éticos sobre la posibilidad de que las mujeres quieran retrasar la menopausia y extender su vida reproductiva.