Una investigación presentada en la reunión anual de la Sociedad Americana de Virología, celebrada en Pennsylvania, muestra cómo un virus común que no causa enfermedad es capaz de matar en sólo 6 días células tumorales de cuello uterino, mama, próstata y cáncer de células escamosas en cultivos de laboratorio.
Los investigadores, del Penn State College of Medicine (Estados Unidos), comentan que el virus utilizado es el virus adenoasociado tipo 2 (AAV2), que infecta a la gran mayoría de la población pero que no tiene efectos conocidos sobre la salud. En los experimentos ha demostrado ser capaz de matar múltiples tipos de células tumorales sin afectar a las células sanas. "Creemos que el AAV2 reconoce que las células tumorales son anómalas y las destruye. Por ello, el AAV2 tiene un gran potencial para desarrollarse como agente antitumoral", señalan los autores.
Algunos estudios poblacionales han mostrado que las personas portadoras del AAV2 tienden a no desarrollar cáncer de cuello uterino asociado al virus del papiloma humano (VPH). Los investigadores explican que el AAV2 requiere asociarse a otro virus para replicarse. Cuando lo encuentra –por ejemplo el VPH- interrumpe su ciclo de vida e induce la apoptosis o muerte celular.
No obstante, incluso no asociado a otro virus, el AAV2 demuestra en el presente experimento ser capaz de infectar y expresarse en otros tipos de células tumorales, también interrumpiendo su capacidad para sobrevivir e induciendo su muerte. De todos modos, se trata de una hipótesis que debe corroborarse.
Al iniciar el estudio, los científicos sospechaban que este virus tenía propiedades antitumorales. En un estudio previo, el mismo equipo observó que una de las formas en que el AAV2 suprime el cáncer consisten en inhibir al procedo normal de duplicación del ADN en el VPH. Un segundo mecanismo está relacionado con su capacidad para frenar la progresión del ciclo celular, disminuyendo la tasa de proliferación de las células tumorales y deteniendo el crecimiento tumoral.
En el presente experimento, primero utilizaron células epiteliales infectadas por el VPH y células epiteliales normales, que son huéspedes naturales tanto del AAV2 como del VPH. En cultivos infectados por los dos virus observaron que al cabo de 6 días habían muerto todas las células infectadas por el VPH. Comprobaron el mismo fenómeno en cuatro tipos de células epiteliales tumorales –cérvix, mama, próstata y escamosas-. En todos los casos se comprobó que esas células cancerosas morían a los 6 días.
Webs Relacionadas
American Society for Virology
Penn State College of Medicine