Una nena de tres años llora de dolor de panza. Un chico se sienta con cara de susto en el sillón del odontólogo. Una mujer embarazada controla su peso. Un hombre se toma la presión.
Todo ocurre al mismo tiempo en una zona carenciada de La Boca, sobre un trailer que hace las veces de centro sanitario y que se instala cada día en algún barrio de la Capital para asistir a personas que no tienen cobertura de salud. Es una iniciativa de la organización Médicos en Catástrofes, que armó un operativo especial frente a la emergencia sanitaria.
Desde fines de enero, este trailer-sala de salud recorre los barrios más pobres de la Capital y se ocupa de la atención primaria de chicos y adultos con un equipo de médicos clínicos, pediatras, odontólogos, enfermeras y asistentes sociales.
Hasta ahora atendieron a cerca de 2400 personas, y planean en poco tiempo salir con otro trailer más hacia localidades del Gran Buenos Aires, donde la creciente demanda de atención sanitaria excede la capacidad de respuesta del Estado.
"Este operativo se lanzó por una iniciativa de la Parroquia Nuestra Señora de la Rábida, y nos convocaron porque necesitaban los equipos profesionales", explicó el presidente de Médicos en Catástrofes, Ariel Umpiérrez, mientras en el trailer se atendía a vecinos de Lugano.
"Este es un momento de emergencia social sanitaria. Un altísimo porcentaje de la población no tiene cobertura de salud porque se han quedado sin trabajo y sin obra social, y los hospitales no tienen capacidad para responder a la demanda", agregó.
Médicos en Catástrofes se fundó en 1993 con la idea de ayudar a las poblaciones civiles víctimas de guerras. Desde entonces participó, bajo la coordinación de Naciones Unidas, en acciones sanitarias en Ruanda, Zaire, Burundi, Tanzania, Uganda, Liberia, Haití y Kosovo. Y también ha trabajado en las zonas más carenciadas del norte argentino.
"Es la primera vez que lanzamos un operativo en la Capital y nos sorprendimos al ver aquí situaciones muy críticas", aseguró Umpiérrez.
Explicó además que la organización, y este operativo, se mantienen con donaciones privadas, "porque el Estado no nos da nada, ni una curita".
En enero, cuando el Gobierno porteño y poco después la nación declararon la emergencia sanitaria, Médicos en Catástrofes convocó a profesionales de distintas áreas de la salud para llegar a los sectores más necesitados.
Ahora son cerca de 60 personas que trabajan ad honorem en este proyecto. El trailer -cedido por el Movimiento Social Solidario, formado por desempleados del sector de la construcción- funciona de lunes a viernes, durante todo el día, en distintas zonas.
"Hemos seleccionado diez lugares, a partir de pedidos de los dirigente barriales. Cada día estamos en uno, y volvemos dos semanas después", explicó el padre Horacio Varela Roca, párroco de La Rábida, uno de los mentores del plan.
En cada barrio, algunas asociaciones vecinales ayudan con la organización y la difusión entre los vecinos de este operativo centrado en la atención primaria y la prevención.
"Está orientado básicamente a las mujeres embarazadas y a los chicos, pero también se han acercado muchos adultos y personas mayores", contó Umpiérrez.
Desde afuera el trailer no parece gran cosa. Pero por dentro es más de lo que se podría imaginar: una pequeña recepción, un consultorio odontológico totalmente equipado y otros dos consultorios, de clínica médica y de pediatría.
Allí trabajan cada día seis o siete profesionales que van rotando: un pediatra, un clínico, un odontólogo, uno o dos enfermeros, y a veces un nutricionista o un asistente social.
Los problemas que se detectaron con más frecuencia en los chicos, según Varela, son "enfermedades ligadas a la pobreza", como parásitos, diarreas, infecciones bucales y un índice importante de bajo peso y de insuficiencia alimentaria. En adultos se trataron muchos casos de hipertensión.
"En algunos barrios se organizan charlas informativas sobre nutrición, salud materno infantil y otros temas que puedan servir a las mamás", señaló Umpiérrez. Junto a estos consultorios móviles siempre hay una ambulancia. "Si hay algún problema que no podemos resolver aquí, derivamos a los pacientes al hospital más cercano. Estamos coordinados con los hospitales para que esas personas sean atendidas de inmediato", detalló.
"Sabemos que lo que hacemos es un parche. Esto no va a resolver la emergencia sanitaria. Pero hay formas de colaborar con las poblaciones más en riesgo. Hay pequeñas instrucciones muy sencillas que pueden ayudar a prevenir grandes enfermedades", interpretó Varela. Y concluyó: "Seguiremos con el operativo mientras dure la emergencia. Estimamos que por lo menos estaremos hasta fin de este año".
Publicado el 3 de marzo de 2002
La organización Médicos en Catástrofes ya atendió a 2400 pacientes
Un trailer con médicos recorre los barrios pobres
Es para personas de Capital y Gran Buenos Aires que quedaron fuera del sistema de salud.
Fuente: Clarín
Una nena de tres años llora de dolor de panza. Un chico se sienta con cara de susto en el sillón del odontólogo. Una mujer embarazada controla su peso. Un hombre se toma la presión.
Todo ocurre al mismo tiempo en una zona carenciada de La Boca, sobre un trailer que hace las veces de centro sanitario y que se instala cada día en algún barrio de la Capital para asistir a personas que no tienen cobertura de salud. Es una iniciativa de la organización Médicos en Catástrofes, que armó un operativo especial frente a la emergencia sanitaria.
Desde fines de enero, este trailer-sala de salud recorre los barrios más pobres de la Capital y se ocupa de la atención primaria de chicos y adultos con un equipo de médicos clínicos, pediatras, odontólogos, enfermeras y asistentes sociales.
Hasta ahora atendieron a cerca de 2400 personas, y planean en poco tiempo salir con otro trailer más hacia localidades del Gran Buenos Aires, donde la creciente demanda de atención sanitaria excede la capacidad de respuesta del Estado.
"Este operativo se lanzó por una iniciativa de la Parroquia Nuestra Señora de la Rábida, y nos convocaron porque necesitaban los equipos profesionales", explicó el presidente de Médicos en Catástrofes, Ariel Umpiérrez, mientras en el trailer se atendía a vecinos de Lugano.
"Este es un momento de emergencia social sanitaria. Un altísimo porcentaje de la población no tiene cobertura de salud porque se han quedado sin trabajo y sin obra social, y los hospitales no tienen capacidad para responder a la demanda", agregó.
Médicos en Catástrofes se fundó en 1993 con la idea de ayudar a las poblaciones civiles víctimas de guerras. Desde entonces participó, bajo la coordinación de Naciones Unidas, en acciones sanitarias en Ruanda, Zaire, Burundi, Tanzania, Uganda, Liberia, Haití y Kosovo. Y también ha trabajado en las zonas más carenciadas del norte argentino.
"Es la primera vez que lanzamos un operativo en la Capital y nos sorprendimos al ver aquí situaciones muy críticas", aseguró Umpiérrez.
Explicó además que la organización, y este operativo, se mantienen con donaciones privadas, "porque el Estado no nos da nada, ni una curita".
En enero, cuando el Gobierno porteño y poco después la nación declararon la emergencia sanitaria, Médicos en Catástrofes convocó a profesionales de distintas áreas de la salud para llegar a los sectores más necesitados.
Ahora son cerca de 60 personas que trabajan ad honorem en este proyecto. El trailer -cedido por el Movimiento Social Solidario, formado por desempleados del sector de la construcción- funciona de lunes a viernes, durante todo el día, en distintas zonas.
"Hemos seleccionado diez lugares, a partir de pedidos de los dirigente barriales. Cada día estamos en uno, y volvemos dos semanas después", explicó el padre Horacio Varela Roca, párroco de La Rábida, uno de los mentores del plan.
En cada barrio, algunas asociaciones vecinales ayudan con la organización y la difusión entre los vecinos de este operativo centrado en la atención primaria y la prevención.
"Está orientado básicamente a las mujeres embarazadas y a los chicos, pero también se han acercado muchos adultos y personas mayores", contó Umpiérrez.
Desde afuera el trailer no parece gran cosa. Pero por dentro es más de lo que se podría imaginar: una pequeña recepción, un consultorio odontológico totalmente equipado y otros dos consultorios, de clínica médica y de pediatría.
Allí trabajan cada día seis o siete profesionales que van rotando: un pediatra, un clínico, un odontólogo, uno o dos enfermeros, y a veces un nutricionista o un asistente social.
Los problemas que se detectaron con más frecuencia en los chicos, según Varela, son "enfermedades ligadas a la pobreza", como parásitos, diarreas, infecciones bucales y un índice importante de bajo peso y de insuficiencia alimentaria. En adultos se trataron muchos casos de hipertensión.
"En algunos barrios se organizan charlas informativas sobre nutrición, salud materno infantil y otros temas que puedan servir a las mamás", señaló Umpiérrez. Junto a estos consultorios móviles siempre hay una ambulancia. "Si hay algún problema que no podemos resolver aquí, derivamos a los pacientes al hospital más cercano. Estamos coordinados con los hospitales para que esas personas sean atendidas de inmediato", detalló.
"Sabemos que lo que hacemos es un parche. Esto no va a resolver la emergencia sanitaria. Pero hay formas de colaborar con las poblaciones más en riesgo. Hay pequeñas instrucciones muy sencillas que pueden ayudar a prevenir grandes enfermedades", interpretó Varela. Y concluyó: "Seguiremos con el operativo mientras dure la emergencia. Estimamos que por lo menos estaremos hasta fin de este año".