Investigadores de la Universidad de Tulane (Nueva Orleans, EE.UU.) desarrollaron una prueba mejorada de tuberculosis basada en CRISPR Cas12 que funciona con un simple hisopo bucal, un avance que podría permitir un cribado más fácil y global de la enfermedad infecciosa más mortal del mundo. Los resultados fueron publicados en Nature Communications.
Las pruebas actuales de tuberculosis utilizan el esputo, mucosidad procedente de los pulmones y del sistema respiratorio inferior. Aunque es rico en bacterias de la tuberculosis necesarias para la detección, obtenerlo resulta difícil y lo hace ineficaz para los cribados comunitarios a gran escala.
Además, la prueba con esputo tampoco es viable en aproximadamente el 25 % de los casos sintomáticos y en casi el 90 % de los asintomáticos; esa laguna contribuye a que se calculen en unos 4 millones los casos de tuberculosis que quedan sin diagnosticar cada año.
El sistema se basa en la proteína Cas12a, que reconoce fragmentos específicos de ADN de Mycobacterium tuberculosis. Cuando detecta el material genético, la enzima se activa y corta moléculas señalizadoras diseñadas para liberar una señal visible. De este modo, el resultado puede leerse fácilmente en una tira reactiva, similar a las de las pruebas de Covid, tras un proceso de amplificación del ADN que permite detectar cantidades mínimas de bacterias.
“Decidimos usar la tecnología CRISPR Cas12 porque representa una nueva generación de diagnóstico molecular”, explica a SINC Tony Hu, catedrático de Innovación Biotecnológica en Tulane y autor principal del trabajo. “Permite una alta sensibilidad y especificidad, además de ser modular y adaptable a diferentes muestras y sistemas. Con ello se abre una vía práctica para desarrollar diagnósticos accesibles, en especial para enfermedades relacionadas con la pobreza como la tuberculosis”.
En el nuevo estudio, los investigadores de Tulane perfeccionaron un ensayo basado en CRISPR desarrollado anteriormente para detectar la tuberculosis en muestras con niveles muy bajos de bacterias, como heces, líquido cefalorraquídeo y frotis de lengua.
Los ensayos clínicos demostraron una mejora notable en la detección de la tuberculosis en los frotis de lengua, en comparación con las pruebas tradicionales (74 % frente a 56 %).
La prueba también mostró una alta sensibilidad en muestras respiratorias (93 %), heces pediátricas (83 %) y líquido cefalorraquídeo de adultos (93 %). Dado que los niños, los pacientes con VIH y las personas con tuberculosis extrapulmonar no pueden producir esputo, la investigación supone un importante avance para ofrecer diagnósticos eficaces a partir de una variedad de muestras.
El autor principal, Zhen Huang, profesor adjunto de la Facultad de Medicina de esta universidad y primer firmante del estudio, añade que el desarrollo de una prueba viable de tuberculosis mediante un hisopo bucal podría transformar el diagnóstico en comunidades con pocos recursos. “Los frotis de lengua son indoloros, fáciles de recoger y no requieren personal médico cualificado”, afirmó. “Esto haría posible cribados a gran escala”.
El nuevo método CRISPR Cas12, denominado ActCRISPR-TB, aumenta la amplificación y la detección de señales genéticas del ADN de la bacteria de la tuberculosis y ofrece un sistema rápido y simplificado que puede dar un diagnóstico en menos de una hora, reiteran los autores.
* Fragmento de nota originalmente publicada en Agencia SINC- Autora Ana Herrando.