
De la misma manera en que la identificación del Helicobacter pylori revolucionó la etiología de la úlcera de estómago (y les valió a sus descubridores el Premio Nobel de Medicina 2005), datos preliminares permiten teorizar que la responsable de la placa ateromatosa y el envejecimiento de las arterias podría ser una pequeña bacteria de la familia de las clamidias.
Hasta ahora, el límite de esta hipótesis estaba en que no había instrumentos de diagnóstico molecular para detectarla, pero un trabajo publicado recientemente en el British Journal of Ophtalmology (BJO) por el virólogo argentino residente en París Pablo Goldschmidt puede haber allanado el camino.
"Trabajamos muy intensamente durante dos años y después de muchos intentos pudimos desarrollar un método económico (menos de un dólar por muestra) y que detecta todas las variantes del germen con un solo test y en menos de tres horas", explica Goldschmidt. Es el primer método de diagnóstico molecular que detecta todas las especies de clamidias que infectan a humanos y animales.
Según el investigador, junto con su equipo validaron un test para el diagnóstico de la infección que permitirá corroborar si esta bacteria está realmente presente en las arterias afectadas por ateromas y en los llamados «tapones» de las placas de arteriosclerosis, la primera causa de mortalidad en países industrializados. Los únicos kits comerciales de diagnóstico de que se dispone actualmente valen 27 dólares cada uno, y es indispensable un análisis para cada cepa de la bacteria.
"El test que diseñamos es «supersensible» y no cuesta nada -se entusiasma el investigador-. En el BJO lo consideraron prioridad absoluta y lo publicaron en la edición anticipada online."
Postulada en 1996, cuando se comprobó que los pacientes que padecen arteriosclerosis tienen anticuerpos contra la clamidia, la hipótesis infecciosa no recibió, hasta ahora, una confirmación incontrastable.
Por ejemplo, "si uno toma un ateroma con la lesión activa, encuentra la bacteria -explica Goldschmidt-; en cambio, si analiza un pedacito de una arteria sana, no. Es decir, hay un indicio de que existe una asociación. Y lo mismo ocurre en problemas cerebrales".
En los estudios, las pruebas a favor y en contra se alternan. Trabajos realizados por científicos japoneses encontraron que hay más placas infectadas en los pacientes que tienen síntomas agudos. Estudios polacos mostraron que el número de individuos con evidencias de infección por clamidia es más alto entre los que tienen arteriosclerosis. E investigaciones austríacas hallaron que el 89% de los que tienen placas de carótida tienen anticuerpos contra la bacteria. Sin embargo, un ensayo norteamericano que trató con antibióticos a más de 10.000 pacientes con arteriosclerosis comprobó que el índice de infartos se había mantenido invariable.
Goldschmidt, cuyo trabajo es de dominio público, describió toda la secuencia del test en su artículo: "De aquí en más se van a poder desarrollar proyectos de investigación de una manera económica -afirma-. La «receta de cocina» está a disposición de quien necesite utilizarla. Si hay que hacer diagnóstico de conjuntivitis, sirve; si el paciente tiene tos seca, también. La técnica aumenta 10 millones de veces la señal. Nosotros en el hospital [Centre National d Ophtalmologie des Quinze-Vingts] lo validamos para la Chlamydia trachomatis y cumple con todos los requisitos de un producto comercial. Ahora, si la clamidia provoca el infarto, no lo sé".
Y subraya: "Estamos en una encrucijada entre la infectología, la cardiología, la neurología... En todo caso, hay que tener mucho cuidado de que no se ponga todo el mundo a tomar antibióticos. Hasta la fecha los antibióticos no tienen efecto positivo sobre la sobrevida de las personas con arteriosclerosis".
Por Nora Bär
De la Redacción de LA NACION
Publicado el 3 de septiembre de 2004
Lo desarrolló un investigador argentino
Un test barato detecta una temible bacteria
Provoca infecciones sexuales, pulmonares y oculares
Fuente: LA NACION | 04.09.2006 | Página 9 | Ciencia/Salud
De la misma manera en que la identificación del Helicobacter pylori revolucionó la etiología de la úlcera de estómago (y les valió a sus descubridores el Premio Nobel de Medicina 2005), datos preliminares permiten teorizar que la responsable de la placa ateromatosa y el envejecimiento de las arterias podría ser una pequeña bacteria de la familia de las clamidias.
Hasta ahora, el límite de esta hipótesis estaba en que no había instrumentos de diagnóstico molecular para detectarla, pero un trabajo publicado recientemente en el British Journal of Ophtalmology (BJO) por el virólogo argentino residente en París Pablo Goldschmidt puede haber allanado el camino.
"Trabajamos muy intensamente durante dos años y después de muchos intentos pudimos desarrollar un método económico (menos de un dólar por muestra) y que detecta todas las variantes del germen con un solo test y en menos de tres horas", explica Goldschmidt. Es el primer método de diagnóstico molecular que detecta todas las especies de clamidias que infectan a humanos y animales.
Según el investigador, junto con su equipo validaron un test para el diagnóstico de la infección que permitirá corroborar si esta bacteria está realmente presente en las arterias afectadas por ateromas y en los llamados «tapones» de las placas de arteriosclerosis, la primera causa de mortalidad en países industrializados. Los únicos kits comerciales de diagnóstico de que se dispone actualmente valen 27 dólares cada uno, y es indispensable un análisis para cada cepa de la bacteria.
"El test que diseñamos es «supersensible» y no cuesta nada -se entusiasma el investigador-. En el BJO lo consideraron prioridad absoluta y lo publicaron en la edición anticipada online."
Postulada en 1996, cuando se comprobó que los pacientes que padecen arteriosclerosis tienen anticuerpos contra la clamidia, la hipótesis infecciosa no recibió, hasta ahora, una confirmación incontrastable.
Por ejemplo, "si uno toma un ateroma con la lesión activa, encuentra la bacteria -explica Goldschmidt-; en cambio, si analiza un pedacito de una arteria sana, no. Es decir, hay un indicio de que existe una asociación. Y lo mismo ocurre en problemas cerebrales".
En los estudios, las pruebas a favor y en contra se alternan. Trabajos realizados por científicos japoneses encontraron que hay más placas infectadas en los pacientes que tienen síntomas agudos. Estudios polacos mostraron que el número de individuos con evidencias de infección por clamidia es más alto entre los que tienen arteriosclerosis. E investigaciones austríacas hallaron que el 89% de los que tienen placas de carótida tienen anticuerpos contra la bacteria. Sin embargo, un ensayo norteamericano que trató con antibióticos a más de 10.000 pacientes con arteriosclerosis comprobó que el índice de infartos se había mantenido invariable.
Goldschmidt, cuyo trabajo es de dominio público, describió toda la secuencia del test en su artículo: "De aquí en más se van a poder desarrollar proyectos de investigación de una manera económica -afirma-. La «receta de cocina» está a disposición de quien necesite utilizarla. Si hay que hacer diagnóstico de conjuntivitis, sirve; si el paciente tiene tos seca, también. La técnica aumenta 10 millones de veces la señal. Nosotros en el hospital [Centre National d Ophtalmologie des Quinze-Vingts] lo validamos para la Chlamydia trachomatis y cumple con todos los requisitos de un producto comercial. Ahora, si la clamidia provoca el infarto, no lo sé".
Y subraya: "Estamos en una encrucijada entre la infectología, la cardiología, la neurología... En todo caso, hay que tener mucho cuidado de que no se ponga todo el mundo a tomar antibióticos. Hasta la fecha los antibióticos no tienen efecto positivo sobre la sobrevida de las personas con arteriosclerosis".
Por Nora Bär
De la Redacción de LA NACION