Arte & Cultura

Publicado el 29 de julio de 2011

Pablo González Aguilar, médico y músico

Un pediatra en la ópera

Un médico que combina su profesión con la música y la ópera. El personaje, el profesional y el ser humano capaz de articular mundos tan diversos con talento y felicidad.

Un médico pediatra con una sólida formación profesional en medicina y en música. Pablo González Aguilar ha logrado articular una vida intensa en dos mundos y destacarse en ambos. En IntraMed se ha desempeñado como docente de nuestro Campus Virtual IntraMed en los cursos de "Pediatría Basada en Evidencias" y "Anemias en Pediatría".  A fuerza de obstinación y talento ha llegado a ese extraño lugar donde las personas son felices con lo que hacen y hacen felices a los demás. Vale la pena conocerlo.

Entrevista

Pablo, contanos cómo ha sido tu trayetoria en en la medicina.

Me gradué en la UBA en 1982. Hice la residencia en Pediatría en el Hospital Italiano de Buenos Aires (1983-86) y luego la jefatura (1986-87). Tuve la inmensa fortuna de convivir con Gianantonio, y poder aprovechar de la cercanía que ofrecía la Jefatura  de residentes. Me vine a trabajar a Mar del Plata, al Hospital Privado de Comunidad, en donde desde 1987 y hasta el 2003 fui instructor de residentes en Pediatría. En 1991 me fui becado a Francia para especializarme en Adolescencia. Desde 1993 coordino la Sección Medicina del Adolescente, y trabajo exclusivamente con jóvenes desde entonces. En 1999-2000 realicé la Maestría en Efectividad Clinica (PEC), un programa de capacitación  en medicina basada en la evidencia, dictado en forma conjunta  entre la UBA, Harvard y el Hospital Italiano. Trabajé varias veces como asesor de la OPS, y entre 2005 y 2008 en la OMS, como asesor temporario. Formé parte del Comité editorial de Archivos Argentinos de Pediatría desde  el 2000 hasta el 2009 y sigo siendo revisor de la revista. También he sido docente en varios cursos del Campus Virtual de IntraMed.

¿Cómo fue el ambiente en tu hogar respecto de la música y la medicina?

Cuando pienso en hogar, pienso en mi niñez. Mi padre, médico y melómano. Mi abuelo médico y músico, mis tíos abuelos músicos (tenían un cuarteto de laúdes y eran concertistas. Estaban de gira cuando empezó la guerra civil española y ya nunca volvieron a España). La ópera sonó en casa desde siempre.

En mis casas , ya como padre, también hubo medicina y música desde siempre. De hecho, de mis cinco hijos, veo a los tres más grandes ya muy encaminados, cada uno en una rama del arte diferente: cine, sonido, música y a los más pequeños con las mismas ilusiones. No parecería que vaya a salir alguno médico.

¿De qué forma se han articulado tus experiencia en la formación en dos ámbitos que demandan tanta dedicación personal?

Aún no sé cómo he hecho. Creo que si o pensaba bien no me habría tirado a la pileta, como lo hice. A eso de los 40 años me planteé, seriamente, si además de disfrutar como loco con la ópera como oyente o público, no debía aprender y en alguna medida,  crear. Salirme de la cómoda posición del público para exponerme a mostrar algo que uno -con sus dudas- cree valioso, o más aún, bello, o digno de enseñar. Nada más vulnerable que ese lugar. La formación como régisseur en Buenos Aires, en el Teatro Colón duró cuatro años. Implicó para mí viajar de ida y vuelta hasta tres veces por semana desde Mar del Plata a Buenos Aires, sin dejar de trabajar en el Hospital. Reduje el cargo a la mitad de horas, nos ajustamos el cinturón y pasaron los cuatro años, veloces e intensos. Ahora, graduado es un poco más fácil..

¿Qué recompensas íntimas obtenés en cada uno de ellos?

Sigo sintiéndome muy bien cuando veo que he podido ayudar a un pibe o a su familia. Sigo sintiendo satisfacción de pelear en la arena de los debates entre científico e ideológicos que se suceden en los congresos de adolescencia la SAP.

En la vida de director, creo que hay momentos muy lindos en los ensayos, en la preparación. Es ahí donde el tiempo muchas veces parece que se detuviera.

Hay muchos médicos y músicos destacados. Algunos de ellos han abandonado una de las dos actividades para dedicarse a la otra. ¿Cómo resolviste esa dualidad?

Por el momento tengo la impresión de que puedo y deseo seguir activo en ambos campos.  No he podido contestarme qué haría si me viera obligado a elegir. Sí tengo claro que en la producción artística uno no se jubila nunca y que, entonces, es probable que mi vida continúe en algún momento por allí.

¿Cómo se reparten tus actividades cotidianas en el presente entre estos mundos?

Dependiendo del momento, 60 % medicina y 40 %  ópera. Pero cuando estoy armando una puesta, las proporciones no sólo se invierten sino que los últimos días antes de los estrenos me suelo tomas "vacaciones en el hospital" porque ya no para ni en sueños.

¿De qué manera la música ha transformado tu actividad como pediatra?

Pienso que se llega muchas veces a un diagnóstico gracias a percepciones que  a a veces poco tienen que ver con lo racional o lo científico. Creo que en esto consiste la medicna narrativa. Y en ella , el arte, es esencial.  A su vez, ciertos conocimientos de la medicina, ciertas experiencias, me han resultado útiles a la hora de pensar una puesta. Por ejemplo, las vivencias de algunos pacientes con neurofibromatosis, con deformidades terribles de la columna, me han dado cierta luz a la hora de imaginar cómo vería Rigoletto, el bufón, un mundo entero en el que él no encajaba. O la carga de agresión que podría tener un suicidio, en el gesto cegador de Butterfly en su hora final.

Contanos cómo es tu actual propuesta musical “Verbena, Madrid y libertad”.

Se trata de una versión libre de la zarzuela La verbena de la Paloma, de Tomás Bretón. Es una puesta en la que se encuentran dos elementos anidados en mi infancia: el gusto por la música, el cariño por ESA zarzuela que tenía mi padre, y los relatos de la guerra civil, que tanto le dolió. El fue un niño de la guerra y, como te decía antes, toda su familia emigró a la fuerza de España, por esa guerra. Si bien la verbena está escrita en clave de comedia, en realidad es un sainete madrileño. Me llevó a preguntarme si es posible seguir de fiesta, en plena opresión, durante décadas de persecución y tortura.  El pueblo de Madrd ha sido un pueblo muy heroico, que se escapó de la solemnidad mediante la juerga, aún en los peores momentos.

Me imaginé a una compañia de zarzuela, a quienes la guerra y el negro después los agarra de lleno, los golpea y los encarcela. ¿Se podría seguir representando la verbena?  La respuesta es que sí. En realidad no queda otro remedio. Como Orfeo, se salvarán del infierno ¡ cantando!

La puesta además combina en el reparto a cantantes líricos, excelentes, con actores del teatro off de Mar del Plata, de muchísimo talento. La combinación, además de hacer los ensayos muy divertidos, es realmente explosiva. Y para cerrar el circulo de las percepciones, a una velada de música muy fuerte, la acompañará un convite madrileño: gastronomóa popular: tapas variadas, cervezas, vino, churros y café.   

Teatro Auditorium
Domingo 21 de Agosto a las 22 hs
Convite madrileño (churros, bebidas, tapas, café)
Muestra de periódicos y afiches de la República y la Guerra Civil española

 

Pablo González Aguilar: Estudió medicina y canto en Buenos Aires. Graduado en 2009 en la carrera de Régie en el Instituto Superior del Tatro Colón de Buenos Aires. Fue integrante del coro “Cantares” -especializado en música renacentista- y del Coro de Acassusso, con quienes realizó una gira por los principales países de Sudamérica, Méjico y los Estados unidos. Diseñó y coordinó talleres de aproximación a la ópera, trabajando sobre ejes no tradicionales, de especial interés, el de los diferentes linajes que transitan por la historia de la ópera. Dentro de la actividad ensayística ha conferenciado sobre la interrelación entre la ópera y la medicina, abordaje que le permitió por una parte el análisis del personaje del médico a lo largo de la historia de la música, y la investigación de las enfermedades –en su mayoría psiquiátricas- de los personajes. Se ha desempeñado como director de arte en “Casa Tomada”, Intervención colectiva del CEAMC (Centro de Estudios Avanzados de Música Contemporánea), de “1749” (IUNA) y de “ El rapto de Europa” (Galería de Arte Casa de Madera de Mar del Plata). Ha dirigido la puesta en escena de “La cambiale di matrimonio” de Gioacchino Rossini en Casa de la Opera de Buenos Aires y en el Teatro Roma. Ha montado el espectáculo “Rossini en Villa Victoria” en el Centro Cultural Vctoria Ocampo. Jurado del Premio “Estrella de Mar” de la ciudad de Mar del Plata / 2008. Ha sido comisionado por la Secretaría de Cultura de Mar del Plata en la supervisión artística de la Fiesta Nacional del Mar. En el 2009 ha presentado L´Oca del Cairo de Mozart, en Villa Victoria Ocampo, La voix Humaine de Poulenc y The telephone de Menotti, en el Teatro Auditórium de Mar del Plata, y en la Ciudad Cultarual “Ñ”, y Zanetto de Mascagni en el Museo Histórico de la Ciudad. En la temporada 2010, ha presentado Wagner en Zurich/La Walkyria I, versión libre y dramaturgia sobre el primer acto de Die Walkure. En este año presentó una versión libre de “ La verbena de la Paloma”, que subirá a escena en el Teatro Auditorium proximamente. En Octubre dirigirá la escena de “Uqbar”, de Jorge Horst, en el Festival de Opera Contemporánea de Buenos Aires. Se desempeña como Profesor del Conservatorio Musical Luis Gianneo, en la cátedra- Taller de práctica escénica “ Aproximación canto lírico”, cargo obtenido por concurso.