Un grupo de científicos del Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas de los Estados Unidos (NIAID, según la sigla en inglés) identificó lo que podría considerarse como "el talón de Aquiles" del VIH, el virus de inmunodefi ciencia humana.
Según el estudio, publicado en la revista Nature, se pudo observar una proteína en su superficie, encargada de unirse a las células del sistema inmune, que podría ser clave para la creación de una vacuna destinada a neutralizarlo.
"Crear una vacuna contra el VIH es uno de los mayores retos científicos de nuestro tiempo", comentó Elías A. Zerhouni, director de los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos en ocasión del anuncio.
Para graficar la importancia del hallazgo, lo explicó de modo sencillo en el boletín de difusión del NIAID: "Los investigadores han puesto en evidencia un hueco dentro de la armadura del VIH y de este modo han abierto un nuevo camino para responder a ese reto de la ciencia".
¿Qué hicieron para lograrlo?
Generaron una imagen a nivel atómico (de rayos X) de una parte de la proteína (la gp120) justo en el momento en que se une con un anticuerpo (el b12). A diferencia del resto de los componentes del virus (que pueden mutar), esta proteína se mantiene estable y, lo que es mejor —a los fines de los investigadores—, es vulnerable a ese anticuerpo b12.
Es decir que la B12 funcionaría como una especie de neutralizante (ver Infografía).
Cuando en la década del 80 se pudo identificar al VIH, de inmediato se supo que sería difícil doblegarlo. Es dañino porque ataca directo al sistema inmunitario de las personas que infecta y, al pertenecer a la familia de los retrovirus, posee además una "maquinaria" bien aceitada que le permite sintetizar ADN (que luego insertará en las células que ataca) gracias a un mecanismo de transcripción (realizado por uno de sus componentes, la transcriptasa inversa). Para colmo, tiene la capacidad de mutar.
Durante muchos años, el intento de desarrollar una vacuna para combatirlo fue trunco porque, entre otros atributos, el virus tiene una capacidad, en apariencia, ilimitada para realizar esa mutación. De ese modo puede "escapar" de las defensas naturales que posee el organismo que está infectando o de las que podría propiciar una vacuna.
Su superficie, aunque pequeña (se mide en nanómetros: en millonésimas partes de milímetro), además, es prácticamente acorazada. Por eso en más de 20 años de investigación no se pudo hallar un punto débil. De hecho, todavía no existe una cura, aunque sí hubo una evolución de los tratamientos que intentan "mantenerlo a raya".
Ahora mismo, se está llevando a cabo el mayor ensayo de una vacuna, la MRKAd5 HIV-1, otra esperanza para contrarrestarlo. Se realiza en Sudáfrica, sobre 3.000 personas seronegativas de entre 18 y 35 años. Los investigadores evaluarán si puede prevenir la infección con VIH o si es capaz de reducir los niveles del virus en aquellos que ya están infectados. Se eligió hacerlo en ese país porque allí, con una población de 45 millones, uno de cada nueve está infectado.
En el mundo, afecta a 40 millones de personas y para el 2010, si todo sigue igual, se calcula que habrá 25 millones de niños sin padres. Es implacable.

Otra buena noticia
Pedro Cahn
Como todo trabajo de investigación que permite conocer algo más sobre el virus de inmunodeficiencia humana, esta noticia es favorable. Pero hay que tener cuidado con el grado de entusiasmo que se deposita en este tipo de información.
No hay que generar falsas expectativas, especialmente en quienes padecen VIH/Sida. Esto no quiere decir que un tratamiento definitivo o la vacuna estará disponible en poco tiempo. Se trata de una buena noticia, pero todo proceso de investigación es complejo y lleva tiempo. No sorprende que aparezcan cada vez más datos sobre el virus porque se lo investiga desde hace años.
* Presidente de la Sociedad Internacional del Sida