Medical News

Published on May 22, 2006

Para la recuperación de los niños

Un nuevo recurso terapéutico: Mozart

Emiten su música en salas de internación.

Desde la semana última, en el Hospital de Niños de Córdoba se escuchan las sinfonías del célebre músico alemán. Fue una iniciativa del profesor de música de la escuela Atrapa Sueños

CORDOBA.- Con la idea de que "es importante la recuperación espiritual y psíquica de los niños para su pronto restablecimiento", el Hospital de Niños de Córdoba Santísima Trinidad ha tomado la novedosa iniciativa de incorporar la música de Mozart como estímulo y paliativo al estrés que producen en los pequeños internados las prácticas terapéuticas y para ayudar a su pronta convalecencia.

"Hemos unido a Mozart con los niños", dijo a LA NACION el director del hospital, Héctor Maisuls, quien explicó que en coincidencia con el 112° aniversario del establecimiento, desde el sábado último los sones de la obra del músico austríaco Wolfgang Amadeus Mozart acompañan la vida hospitalaria.

Entre asombro y satisfacción de propios y extraños, las sinfonías, los conciertos y las sonatas se filtran a través de la red de música funcional en todas las salas de internado, quirófano y otras dependencias. Maisuls explicó que esta metodología que ya se aplica en algunos países del mundo es la primera vez que se lleva a un hospital de la Argentina, y sostiene que "está científicamente comprobado el favorable resultado en los pacientes".

Para la concreción de un proyecto, siempre hay alguien que lo promueve. "Esto comienza con la escuela Atrapa Sueños, que permite a los niños que están internados evitar la pérdida de la escolaridad. Uno de sus docentes, el profesor de música Guillermo Zurita, planteó el año pasado el proyecto de implantar, en todo el sistema de internado, la mayor parte de las horas, la música de Mozart, que tiene un efecto relevante para la recuperación de los niños enfermos", comentó el directivo.

"Al principio -añadió-, cuando se planteó que la música de Mozart puede tener algún aspecto terapéutico, sonaba inverosímil. Pero, efectivamente, vimos que hay hasta comprobaciones científicas de que produce, especialmente en los niños, una situación de paz espiritual que no es ni de excitación, ni de depresión, y que los predispone para una pronta recuperación de sus diferentes patologías."

"Una vez que hicimos la comprobación, la dirección del hospital, junto con el cuerpo de voluntarios y la fundación, decidimos llevar adelante el proyecto", manifestó Maisuls.

Y luego insistió en que "esto ha sido probado en diferentes hospitales del mundo, en la recuperación de diversas enfermedades, sobre todo psiquiátricas".

"Nosotros -aclaró- no pretendemos hacer musicoterapia, sino la recuperación de los chicos, que naturalmente tienen su propia terapia científica de acuerdo con su patología. Pero está dicho por la ciencia que la música ayuda a la mejor recuperación espiritual. Es importante la recuperación espiritual y psíquica de los niños para su pronto restablecimiento."

Explicó que "hubo que comprar el equipamiento adecuado que pudiera emitir una detrás de otra las diferentes sinfonías, serenatas, oberturas, etcétera, de manera continuada". El profesor de música se encargó de hacer la selección de las piezas musicales adecuadas para los chicos.

Con indisimulable entusiasmo, destacó: "Más allá de nuestras expectativas, nos ha resultado por demás impactante y, si anda bien, nos parece que debería extenderse a todos los medios sanitarios del país".

En cuanto a la reacción de la gente que transita por el nosocomio, expresó que "está todo el mundo que no sabe qué le pasa al hospital. De pronto, en los altoparlantes, a través de los cuales están acostumbrados a escuchar música ligera, cuartetos, partidos de fútbol y los llamados a los médicos, ahora de manera continuada escuchan la música de Mozart. Es toda una novedad".

Maisuls tiene esperanzas de que la iniciativa vaya más allá del aporte a la salud de sus pacientes. Pretende hacer extensivo el programa a toda la comunidad hospitalaria, incluido el público, de modo que los sones se escuchen tanto en las salas de internación como en la administración, hall y pasillos.