Un estudio de la OMS prevé un declive de la mortalidad infantil y de infecciones como la malaria, pero advierte del auge de enfermedades ligadas al envejecimiento
Aunque las enfermedades cardiacas son la primera causa de muerte en los países ricos, la depresión ya se ha convertido en la enfermedad que tiene un mayor impacto social, advierte un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) difundido ayer en la revista científica electrónica PLoS Medicine.
En los próximos veinticinco años, las enfermedades de falta de riego sanguíneo en el corazón, como el infarto, seguirán liderando las causas de muerte, ya que representarán un 15,8% de las defunciones en el año 2030. Si se les suman el 9,0% de las enfermedades de riego sanguíneo en el cerebro -los ictus-, una de cada cuatro muertes en los países ricos se deberá a trastornos de la circulación sanguínea.
Pero si en lugar de contar el número de muertes se analizan los años de vida perdidos por muerte prematura, o bien vividos en situación de discapacidad, la depresión unipolar seguirá siendo en el 2030 la enfermedad con un mayor impacto social. "Menos de la mitad de los episodios de depresión mayor se diagnostica correctamente en los países de ingresos elevados, y sólo la mitad de los que se diagnostican recibe un tratamiento eficaz", declaró ayer en entrevista telefónica Colin Mathers, epidemiólogo de la OMS y coautor de la investigación.
En la actualidad, los problemas de salud con una factura social más elevada en Europa occidental, Norteamérica, Australia, Nueva Zelanda y Japón son, después de la depresión y por este orden: las enfermedades cardiacas, el ictus, el abuso de alcohol y el alzheimer. Para los próximos 25 años, la OMS destaca entre las que más aumentarán por su impacto social la diabetes (con un aumento del 73% en años de vida perdidos o vividos con discapacidad en el periodo 2002-2030), el alzheimer (con un 66%) y los trastornos auditivos (con un 21%).
En el conjunto del mundo, la falta de riego sanguíneo en el corazón también es, y seguirá siendo en los próximos años, la primera causa de muerte. Pero el sida desplazará a las muertes perinatales -las que se producen al final del embarazo, durante el parto o en los primeros días de vida- como el problema de salud de mayor impacto social. La OMS prevé un incremento de la depresión a escala global, que se situará en segundo lugar detrás del sida en años de vida perdidos o vividos con discapacidad, así como de los accidentes de tráfico y de las enfermedades cardiacas.
Por el contrario, se espera una reducción de la mortalidad infantil -del 40% en el periodo 2005-2030 para niños menores de cinco años- y de enfermedades infecciosas asociadas a la pobreza, como la tuberculosis y la malaria. En conjunto, el estudio prevé una reducción de la mortalidad en edades tempranas y un recrudecimiento de las enfermedades ligadas al envejecimiento en todas las regiones del mundo.
La esperanza de vida se situará en 85 años para las mujeres y en 79,7 para los hombres en los países ricos en el año 2030, con un récord de 88,5 años para la población femenina de Japón.
Estos datos son una actualización del histórico estudio Impacto Global de la Enfermedad publicado por la OMS en 1997, que hacía una prospección de las tendencias de salud global hasta el 2020 y en el que se basa gran parte de las actuales políticas de salud. Pero aquel estudio "se basaba en datos de 1990 que en granmedida han quedado desfasados", escriben los autores de la investigación en PLoS Medicine. "En particular, subestimaron la extensión de la epidemia del VIH/sida".
El estudio aspira a "sustentar las políticas sanitarias sobre datos actualizados", aunque los investigadores reconocen que hay "márgenes de incertidumbre amplios en las proyecciones de futuro". Una de las mayores incógnitas se centra en la evolución del sida en los próximos años, que depende en gran parte del acceso de los portadores del VIH a los fármacos antirretrovirales.
Menos dudas hay en torno a la futura evolución de la depresión, que viene determinada en gran parte "por el crecimiento y el envejecimiento de la población, más que por un deterioro de las condiciones de vida", señala Mathers. Desde el estudio de 1997, "hemos observado que ha desplazado a las enfermedades cardiacas como primera causa de años de vida perdidos o vividos con mala salud" en los países ricos. Para reducir el impacto de la depresión, "será importante mejorar la disponibilidad de tratamientos efectivos contra la depresión, pero también reducir el estigma en torno a las enfermedades mentales".