Noticias médicas

Publicado el 12 de septiembre de 2006

Un mundo de probabilidades

Acceso a toda la información disponible, pero ¿para qué?


La fundación creada por Craig Venter, impulsor del esfuerzo privado para la decodificación del genoma humano, ofrece un premio de diez millones de dólares a la persona que sea capaz de hacer bajar a mil dólares el costo de secuenciar el genoma de un individuo.

El empresario norteamericano -que ya hizo decodificar el suyo- está convencido de que cuando los genetistas puedan comparar miles o incluso millones de genomas individuales, podremos comenzar a entender por qué somos como somos.

Craig predice que este avance se dará en los próximos diez años. Y tal vez no esté tan equivocado. Según los analistas, la cantidad de pares de bases (o "letras") de ADN que pueden secuenciarse por una determinada cantidad de dinero está aumentando exponencialmente. Un estudio del profesor Jonathan Hodgkin, de la Universidad de Oxford, por ejemplo, calculó que, en 1965 la secuenciación de cada par de bases costaba menos de dos mil dólares; en 1975, alrededor de veinte dólares; y en 1995, uno poco menos de dos dólares.

Para cuando finalizó el Proyecto Genoma Humano, en 2000, los costos de secuenciación eran de alrededor de 0,2 dólares por par de bases. (Las computadoras progresaron de forma similar: alguien calculó que, si la industria automotriz se hubiera desarrollado de la misma manera, hoy podríamos comprar un Rolls Royce por 2,50 dólares.) De hecho, el zoólogo británico Richard Dawkins, en su libro A Devil´s Chaplain (en castellano , El capellán del diablo ), pronostica que en 2050 seremos capaces de secuenciar el genoma completo de un individuo por menos de 200 dólares.

"En 2050, por el precio de una radiografía de tórax, usted podrá saber el texto completo de cada uno de sus genes", escribe. Pero más adelante se pregunta: "Tener semejante tesoro de información es una cosa. ¿Pero qué podemos hacer con él?"

Aunque los innumerables titulares periodísticos anunciando que se encontró "el gen de..." puedan hacer pensar lo contrario, los científicos se esfuerzan por subrayar que los genes no son sinónimo de destino. Dawkins lo explica utilizando la comparación entre un plano y una receta. "Un plano es una especificación detallada y reversible de un producto -afirma-. Pero es imposible aislar una particular burbuja de un soufflé y encontrar una palabra de la receta que la determine.

"Los genes pueden verse a veces como planos y otras, como recetas. El efecto de los genes en el organismo y en el comportamiento es como el del humo de cigarrillo en los pulmones. Si usted fuma mucho, aumentarán sus probabilidades de tener cáncer de pulmón. No quiere decir que infaliblemente tendrá la enfermedad. Ni tampoco que dejar de fumar lo protegerá infaliblemente del cáncer."

Todo lo que la ciencia puede decirnos a partir de los genes es que tenemos una cierta probabilidad de ser de una determinada manera.

Claro que hay causas genéticas difíciles de revertir, pero lo mismo podría decirse de ciertos condicionamientos ambientales, como el acento que adquirimos con nuestra lengua materna.

Todo indica que en este mundo de probabilidades que nos rodea, ni siquiera los genes pueden ofrecernos las certezas que anhelamos. Y eso es lo que hace única y atrapante la aventura de existir...

Por Nora Bärciencia@lanacion.com.ar