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Publicado el 4 de diciembre de 2001

La evidencia y las estrategias a seguir

Un modelo regulador para el cáncer

Nuevas tendencias en el diagnóstico y tratamiento y sus resultados dependerán de este nuevo modelo regulatorio

Autor/a: Dr. Carlos M. Galmarini, Dr. Harvey Schipper y Dr. Felipe C. Galmarini

Fuente: Revista AMA Numero 2 2001

¿Qué es el cáncer? ¿Cómo prevenirlo? ¿Cómo minimizar la morbilidad y la mortalidad que acarrea? El enfoque sobre estas cuestiones depende de la manera en que conceptualizamos el cáncer. Durante cien años, hemos pensado en células fuera de control de manera irreversible, que inevitablemente matarán al huésped a menos que sean totalmente erradicadas. Nuestras estrategias terapéuticas tienen su raíz en la microbiología de Pasteur y la cultura de la ciencia reduccionista occidental, que en este caso se ha focalizado en el agente invasor y no en el invadido. Desde la época de Virchow, las estrategias terapéuticas han sido declarar la "guerra al cáncer" hasta llegar, en 1970, a plantear el tema como una cuestión política con la creación en los EE.UU. del Instituto Nacional del Cáncer (NCI).

Se han hecho progresos considerables pero quizás hemos llegado al límite de nuestra tecnología y conocimientos clásicos. Es tiempo de ver al cáncer de forma diferente. Es tiempo de cambiar "el modelo".

Con los conocimientos biológicos actuales, podemos considerar que el cáncer es un proceso dinámico, la consecuencia clínica de sistemas reguladores normales parcialmente descontrolados. El tumor no es autónomo, sino que se comunica en forma imperfecta con el huésped. El proceso maligno tiene tres etapas diferentes: crecimiento, invasión y metástasis. Cada una está regulada en forma independiente, y el todo permanece en un equilibrio dinámico con el "huésped". Estos procesos son potencialmente reversibles. Más aún, las estrategias de eliminación utilizadas en la actualidad pueden ser contraproducentes, ya que perpetuarían los errores reguladores (16). Existen gran cantidad de datos provenientes de la medicina molecular y de la reinterpretación de numerosas observaciones clínicas de larga data, que apoyan este modelo de desregulación.