Los autores señalan que la AOS origina profundos cambios en la oxigenación, la hemodinámica circulatoria y los factores inflamatorios. Todos estos aspectos pueden influir sobre la integridad del nervio óptico y favorecer un aumento de presión intraocular.
El análisis del estudio se basó en 83 de los 100 pacientes previamente seleccionados. De ellos 51 de los pacientes (61%) eran varones y 6 no blancos. La media de edad fue de 62 años. La media del índice de masa corporal era de 35; la del índice hipoapnea-apnea, de 37; y la de la presión intraocular 16 mm Hg.
Dos de los pacientes del estudio (2,4%) presentaron hipertensión ocular, lo que, según los autores, entra dentro de los porcentajes de la población general. Sin embargo, un inesperado 33% de pacientes tenía glaucoma. En concreto de estos 27 pacientes, a 17 (63%) se les había diagnosticado glaucoma siguiendo la más estricta definición de anomalías de campo visual y de nervio óptico; a 6 pacientes (22%) sólo se les diagnostico cambios en el nervio óptico; y 4 pacientes tenían diagnóstico y tratamiento previo.
Ninguna de las variantes examinadas, es decir, edad, sexo, índice de masa corporal, índice hipoapnea-apnea y presión intraocular, fueron predictores estadísticamente significativos de diagnóstico de glaucoma.
Los investigadores consideran que los pacientes en quienes se llevan a cabo cribados para AOS deberían ser examinados como glaucomatosos potenciales.
Webs Relacionadas
Mayo Clinic
http://www.mayoclinic.org
American Academy of Ophthalmology
http://www.aao.org/aao/