Biólogos estadounidenses realizaron avances en el conocimiento de la causa básica del mal de Parkinson que, de ser confirmados, podrían llevar a una nueva clase de drogas. Según el grupo coordinado por Susan Lindquist del Instituto Whitehead de Cambridge, en Massachusetts, Estados Unidos, la causa de la enfermedad podría residir en el sistema de distribución interna de las células nerviosas que envía paquetes de sustancias químicas.
Los temblores y otros síntomas del Parkinson derivan de la muerte de neuronas. Otro signo de la enfermedad es la aparición, dentro de estas neuronas, de acumulaciones de proteína llamados cuerpos de Lewy. Muchos expertos piensan que las acumulaciones son tóxicas para las neuronas. Pero el origen de las acumulaciones no está claro, al igual que la presencia de la proteína llamada alfa-sinucleina.
Lindquist considera que esa proteína participa en el sistema por el cual los paquetes de sustancias químicas son transferidos entre compartimientos dentro de la célula, y pueden acumularse en las células por una falla en este tráfico rápido y controlado.
Ted Dawson, experto en mal de Parkinson en la Universidad Johns Hopkins, dijo que el nuevo hallazgo podría tener una fuerte repercusión en la investigación, que podría dar lugar a futuras terapias. Un aspecto sorprendente del descubrimiento es que no se realizó en un organismo complejo, sino en la levadura, que no tiene sistema nervioso. La científica desarrolló por ingeniería genética una cepa de levadura que produjo más sinucleina de lo normal, lo cual enfermó a las células pero no las mató. Luego expusieron esta cepa a copias adicionales de 3.000 genes de levadura y hallaron que algunos genes ayudaban a las células y otros las hacían empeorar.
Ambas series de genes participan en el sistema de distribución de paquetes de la célula, lo cual indica que la sinucleina participaba del mismo proceso. Sin embargo, muchos dudaban de que un avance en la levadura pudiera tener importancia sobre lo que sucede en las células cerebrales humanas.
Lindquist amplió su descubrimiento a organismos con sistemas nerviosos, incluidos aquellos cuyas neuronas producen la sustancia química que regula la señalización de nervio a nervio llamada dopamina. Las neuronas que producen dopamina son las más afectadas por el Parkinson.
Uno de los genes que curó a las células de levadura de producir demasiada sinucleina participa en la distribución de paquetes destinados al aparato de Golgi, un compartimiento donde la célula clasifica y procesa los paquetes de sustancias químicas. El laboratorio de Lindquist pidió a sus colegas que trabajan con gusanos, moscas de la fruta y ratas que vean si este gen que acepta paquetes salvaría a las neuronas productoras de dopamina en estos animales de los efectos de un exceso de sinucleina. Los investi gadores afirman que eso fue lo que ocurrió en todos los casos.
La dopamina transmite señales de una neurona a otra, y los paquetes de las sustancias químicas son procesados en un ciclo que dura alrededor de una milésima de segundo. Lindquist sugiere que si el tráfico se vuelve un poco más lento, podría haber un retraso en la inserción de la dopamina en paquetes protectores, permitiendo que se acumule en la célula y dañe muchas proteínas.
No todos están de acuerdo. Thomas Sudhof, de la Universidad del Texas Southwestern Medical Center, produjo ratas que no tienen el gen de la sinucleina y sin embargo parecen normales. Esto indicaría que la proteína no desempeñaría un papel vital en el tráfico celular.