Hace cinco años, otro estudio australiano sugirió la posibilidad de que las emisiones de estos teléfonos causaran cáncer en los ratones y levantó la polémica sobre la seguridad de tales aparatos.
Sin embargo, el nuevo estudio no ha encontrado relación alguna, incluso cuando la mitad de los animales fueron genéticamente manipulados para ser extremadamente sensibles al desarrollo de cáncer.
"Estos resultados nos proporcionan confianza, dado que si no hemos encontrado ningún efecto en estos animales, es probable que no lo encontremos en animales normales ni en seres humanos", señalan.
Otros estudios anteriores, como uno realizado en Suecia, señalaba que el uso de móviles de primera generación incrementaba el riesgo de cáncer de cerebro en el ser humano en un 80%. No obstante, un estudio danés posterior con 400.000 usuarios de teléfonos móviles no halló ninguna asociación entre su empleo y el cáncer.
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