La nueva técnica utiliza un chip genético que proporciona una huella dactilar genética de cada tumor. Los especialistas utilizan el chip para categorizar cada tumor por sus defectos genéticos y predecir si responderá o no a la terapia hormonal estándar o si necesitará quimioterapia adicional, ha explicado el Dr. Matthew Ellis, director del programa de cáncer mamario de Duke. "El chip genético nos permite cuantificar los niveles de varios genes que favorecen la resistencia a los tratamientos, por lo que podemos hacernos una idea de cómo es una célula que responde al cáncer y cómo es la que no lo hace", según el Dr. Ellis. "Con esas huellas podremos desarrollar nuevos fármacos dirigidos a las vías de señalización celular que hayan funcionado de forma errónea".
El diseño del estudio fue presentado en el XXV Brest Cancer Symposium, en San Antonio (Texas). Incluía la participación de 140 mujeres y cuenta con la financiación de 3,7 millones de dólares de la Fundación Avon y el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos.