Noticias médicas

Publicado el 3 de diciembre de 2007

Instituto Politécnico Nacional

Un brazo removible “hecho en México”

La movilidad de los dedos es similar a la natural.

Las personas que han sufrido la amputación de una extremidad superior cuentan ya con una solución que permite ejecutar desplazamientos semejantes a los que implica la motricidad fina natural, como dibujar o escribir: un brazo artificial creado en el Instituto Politécnico Nacional.

El creador de esta prótesis, el ingeniero en Biónica Luis Armando Bravo Castillo, concluyó el primer prototipo desde 2004 y ya cuenta con un modelo mejorado con un peso de sólo 600 gramos, completamente removible y capaz de acoplarse no sólo a la altura del hombro, sino en otros segmentos donde el paciente haya sufrido una disección.

Este brazo biónico, que integra codo, antebrazo y una mano dotada con tres falanges revestida por un guante estético, ejecuta tres desplazamientos: flexión y extensión del codo; movimiento de la muñeca, así como apertura y cierre escalonado de los dedos para ejercer presión y brindar al paciente la posibilidad de sujetar objetos.

“La movilidad de los dedos es similar a la natural; por ello es posible que la persona realice actividades que requieren motricidad fina, incluida la escritura o el dibujo”, asegura el inventor, quien impulsó junto con un ortopedista una pequeña empresa, denominada Probiomedics, con la cual busca la patente internacional de la prótesis.

Sobre el modo en que se acopla el brazo biónico, Bravo Castillo explica: “Tiene una plataforma eléctrica con tres electrodos ubicados en el receptáculo del muñón. Éstos registran la diferencia eléctrica (del orden de millonésimas de voltio) en la piel cuando hay una contracción muscular, pues aunque ya no hay un detector vital, las señales (de movimiento) siguen fluyendo desde el cerebro.

El egresado de la Unidad Profesional Interdisciplinaria de Ingeniería y Tecnologías Avanzadas reconoce que en México hubo entre siete y nueve proyectos similares “bastante sonados”, pero —advierte— no tenían una proporción anatómica adecuada o bien sólo buscaban objetivos de investigación académica, mientras que este brazo constituye un apoyo social para los pacientes.

Actualmente, Bravo Castillo pretende escalar comercialmente su invento e incorporar otra mejora: un sistema electrónico inalámbrico que tendrá un mouse de PC con terminal USB integrada. “Con sólo cambiar un control, el paciente decidirá si emplea el modo cursor o la mano artificial”, resume.