Tan sencillo como tener guardada en casa una gran caja. Una caja fuera del alcance de los chicos, que sólo salga de su escondite cuando uno de ellos debe guardar cama. Así de simple puede ser la solución –tan buscada– a la hora de tener un chico enfermo en casa.
En la caja habrá libros nuevos, compacts, fibras, cuadernos flamantes para pintar y escribir, calcomanías, rompecabezas y otros juegos de mesa, un mazo de cartas, dados, globos de colores para decorar la habitación, además de crucigramas sin hacer. Es una caja de sorpresas que los chicos esperarán ansiosos…
Varicela, hepatitis, neumonía, mononucleosis o una simple angina o fiebre, además de fracturas o posoperatorios que requieran de algunos días de reposo; todas obligan a los chicos a quedarse en la cama, a veces incluso sintiéndose bien. Y entretenerlos puede ser una tarea complicada...
La buena noticia es que un niño no deja de serlo porque esté enfermo: necesita jugar casi tanto como cuando se siente bien. "El juego es placentero, libre y espontáneo, y poder estimular al chico jugando forma parte de su recuperación", dice la psicóloga Alejandra Girotti, terapeuta de niños especializada en psicoprofilaxis quirúrgica e internación pediátrica.
"Sin embargo, no se necesita estar pegado a la cama del chico enfermo diez horas seguidas brindándole actividades constantes. Ellos tienen un nivel variable de atención e interés y necesitan un tiempo para estar solos y otro para compartir, además de mucho descanso para recuperarse físicamente", explica Girotti. El adulto también debe contener, brindar cariño y fomentar el contacto corporal, otras claves que ayudan a una recuperación más rápida.
Ideas divertidas
Aquí, propuestas adaptables a distintas edades. Seguro mantendrán ocupado al chico enfermo y lo distraerán –al menos por un rato– del motivo que lo mantiene en cama.
Las revistas pueden ser útiles en momentos como éste. Recorte una imagen (una cara, un personaje, una casa) por la mitad, péguela sobre una hoja en blanco y propóngale completar la mitad faltante. O hágale recortar historietas de diferentes días y autores, cuadrito por cuadrito, mezclarlas y armar una historieta nue-va. También, buscar imágenes que comiencen con una determinada letra, de algún color o de animales.
Para armar un collage o una escultura, no hay nada como botones viejos, monedas, trozos de tela, cajas de medicamentos, cucharitas de plástico, papeles de diferentes texturas y colores y cola.
Los trabajos en serie pueden entretenerlo por un buen rato. Una producción de pulseritas para regalar a cada uno de los compañeros cuando vuelva a la escuela lo estimulará a hacer una actividad creativa con el incentivo de alcanzar un objetivo final.
Cuentos, adivinanzas, colmos o un diario íntimo son opciones entretenidas para las que sólo se necesitanlápiz y papel.
Para estar mejor
Todo enfermo se siente mejor con un buen libro de visitas. Compre un cuaderno para que el chico pida a todos los que entren en su habitación que le dediquen unas palabras, un dibujo o un autógrafo.
La cama se puede transformar en una carpa si se coloca una soga de pared a pared y luego se cubre con una sábana o frazada.
Revisar con él álbumes y cajas de fotos viejas siempre resulta lindo y emotivo.
Instale una galería de arte en la habitación del enfermo. Cuelgue con broches de una soga todos los dibujos que haga o los cuentos que escriba mientras esté en cama.
Las burbujas son mágicas y distraen a chicos de todas las edades. Disfrutarán soplándolas y viéndolas invadir su habitación.
Esta nota es una producción de la revista madres&padres