La menor tiene nueve años y la edad mental de un bebé de tres meses.- Los médicos han evitado que menstrúe, le crezcan los pechos y aumente de tamaño
Ashley tiene ya nueve años, pero no puede andar ni hablar. Sus padres la llaman “el ángel de la almohada”, porque no se mueve de allí dónde la dejan, habitualmente sobre un cojín. La niña, de nacionalidad estadounidense, sufre una enfermedad incurable que hace que sus habilidades intelectuales sean como las de un bebé de tres meses. Sus padres han revelado que la están sometiendo a un tratamiento para que no crezca y su cuerpo sea para siempre el de una niña.
El citado tratamiento incluye hormonas para limitar el crecimiento físico entre un 20% y un 40%, y operaciones quirúrgicas para que no le crezcan los pechos (y así no se sienta incómoda cuando se tumbe boca abajo) y para que no menstrúe. Se comenzó a aplicar en julio de 2004, aunque ha sido ahora cuando se ha conocido al hacerlo público sus padres a través de una página de Internet (http://ashleytreatment.spaces.live.com/blog), según informa la radiotelevisión pública británica.
Los padres han justificado estas medidas como una prueba de amor. “Un error de planteamiento fundamental y muy común al respecto del tratamiento es pensar que sirve para que facilitar la labor del cuidados. Todo lo contrario, su propósito principal es mejorar la calidad de vida de Ashley”, aseguran sus padres. Con el cuerpo de una niña, será más fácil cuidarla, en efecto, pero también participar en actividades familiares que mejorarán su salud física y mental.
La familia decidió hablar sobre el caso después de que fuera publicado en una revista científica, levantando una polvareda de polémica. El tratamiento fue autorizado por un comité ético; uno de sus integrantes, Douglas Diekema, de la universidad de Washington, asegura: “Dimos el visto bueno porque los padres nos convencieron de que era lo mejor para la pequeña”.
***
Una pareja de EE.UU. somete a su hija discapacitada a un tratamiento para mantenerla como una niña
El polémico procedimiento comenzó hace tres años en Seattle y fue publicado en una revista científica. Ashley tiene nueve años y una edad mental de tres meses. Con la aprobación de un comité de ética, se le extrajo el útero, las mamas y el apéndice. Sus padres decidieron abrir un blog y contar su historia.
Sociedad
Ashley es una niña de nueve años que padece una severa discapacidad y cuya edad mental no supera los tres meses. Ella y su familia viven en la ciudad estadounidense de Seattle. Hace tres años sus padres decidieron iniciar un tratamiento para impedir que Ashley continúe creciendo: le hicieron sacar el útero, operar las mamas y le dieron hormonas para evitar su crecimiento.
El caso de Ashley fue publicado en octubre del año pasado por la revista científica Archives of Pediatrics and Adolescent Medicine. El tratamiento, que encabezan los doctores Douglas Diekema y Daniel Gunther, se inició luego de que el comité de ética del Hospital de Seattle diera su visto bueno, en 2004.
Hoy, la mamá de Ashley (que prefirió mantenerse en el anonimato) decidió publicar en un blog y contar en primera persona cómo vive su hija y por qué decidieron iniciar este proceso. También publicaron fotos de las distintas etapas de la vida de la pequeña.
"El objetivo central de este tratamiento es mejorar la calidad de vida de Ashley", asegura su mamá en el blog. Cuenta que los mayores desafíos para su hija son "la incomodidad y el aburrimiento". Y que creen firmemente que este tratamiento "va a disminuir en forma significativa (estos problemas) y beneficiará a Ashley en el largo plazo".
Para eso, hace tres años iniciaron el que su mamá denomina "Ashley Treatment", cuando la niña tenía 6 años y comenzó a mostrar signos de pubertad prematura. Se le removió el útero, el apéndice y sus mamas que recién comenzaban a desarrollarse. Luego, la niña fue tratada con altas dosis de estrógeno para frenar su crecimiento y conseguir que sea para siempre una nena.
Agregaron que la remoción del útero implica que la niña nunca tendrá ciclos menstruales ni riesgo de tener cáncer uterino y consideraron que como se suponía que iba a tener senos grandes, se los removieron evitando un aspecto que atraiga a los abusadores.
La niña es hija de dos profesionales de Seattle, sufre de un impedimento severo en el cerebro conocido como encefalopatía estática y no puede caminar, ni hablar, ni mantener su cabeza erguida ni tragar.