El reemplazo de enzimas es la primera terapia que podría mejorar el pronóstico de pacientes con el síndrome de Fabry, informan los los autores del estudio.
El síndrome de Fabry, o angioqueratoma, es una alteración metabólica debida a una deficiencia de la enzima alfa-galactosidasa-A, que normalmente ayuda a la degeneración de un tipo de lípido o sustancia grasa, llamada globotriaosilceramia (Gb3). Cuando no hay suficiente alfa-galactosidasa, Bg3 se acumula en muchas células, tejidos y órganos de los pacientes afectados.
Los primeros síntomas de la enfermedad suelen aparecer en la infancia o adolescencia e incluyen episodios de dolor neuropático grave que causa sensaciones de quemazón en las manos y en los pies. Estos síntomas tienden a empeorar con el ejercicio y durante las estaciones calurosas. Los afectados también desarrollan problemas en la circulación arterial, lo que puede derivar en infartos y muchos otros problemas médicos. El síndrome de Fabry es una afección genética relacionada con el cromosoma X que habitualmente se da en los varones.
Sin embargo, algunas mujeres portadoras también pueden mostrar síntomas de esta enfermedad. Los autores de los experimentos quieren desarrollar más pruebas en mujeres y niños afectados por el síndrome de Fabry y creen que, con el nuevo tratamiento, será posible que estar personas puedan llevar una vida normal.