La nefropatía constituida por albuminuria, hipertensión, y deterioro progresivo del filtrado glomerular, se presenta en el 10% al 40% de los pacientes con diabetes tipo 2 (DT2). Esta población sufre un deterioro de la función cardiovascular con aumento de la mortalidad. La albuminuria en los pacientes con DT2 es considerada un factor de riesgo cardiovascular y renal.
Los autores investigaron si la reducción de la albuminuria se asocia con una reducción de complicaciones cardiovasculares y si el riesgo de estas complicaciones está asociado con el riesgo renal en estos pacientes. De ser así, la
albuminuria se constituye en un objetivo terapéutico independientemente de la reducción de la presión arterial.
Métodos
Los pacientes fueron tomados del estudio Reduction in Endpoints in Non-insulin dependent diabetes mellitus with the Angiotensin II Antagonist Losartan (RENAAL), un estudio en doble ciego, aleatorizado que comparó el losartán con placebo. El estudio involucró a 1513 pacientes de 250 centros en 28 países. En el criterio de inclusión, además de la hipertensión, los pacientes tenían DT2 y nefropatía expresada por albuminuria.
El criterio de valoración final fue la combinación de infarto de miocardio, accidente cerebrovascular (ACV), primera hospitalización por insuficiencia cardiaca o angina inestable, procedimientos invasores y muerte de causa cardiovascular.
Resultados
El análisis de varianza múltiple muestra que la albuminuria fue un factor de riesgo independiente de morbimortalidad cardiovascular (Figura 1).

Figura 1. Porcentaje de insuficiencia cardiaca (IC: barras azules) y de complicaciones cardiovasculares (CCV: barras rojas), sobre la base de la relación albuminuria (g por litro) creatinina (g por litro).
En el grupo placebo no hubo cambios significativos en la albuminuria, pero disminuyó en el 28% en el grupo que recibió losartán.
Entre todos los marcadores de riesgo, la albuminuria fue el predictor más importante de complicaciones cardiovasculares y esta asociación aumentó cuando existía daño renal.
Una reducción del 50% en la albuminuria se acompañó con una reducción del 18% de complicaciones cardiovasculares y de una reducción del 27% de insuficiencia cardiaca.
Estos resultados refuerzan el concepto de que la supresión de la albuminuria debe ser considerado un objetivo terapéutico primordial para lograr una optima protección cardiovascular en el paciente con DT2. Debido a que las curvas de respuesta a la dosis para la presión arterial y la albuminuria son diferentes, es posible que el tratamiento para reducir la albuminuria produzca un beneficio independiente y adicional que la simple reducción de la presión arterial.
Artículo comentado por el Dr. Ricardo Ferreira, editor responsable de IntraMed en la especialidad de Cardiología.