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Publicado el 28 de septiembre de 2004

Antropología y psiquiatría

Trastornos del sueño en la infancia y modos de dormir

Se relacionan los trastornos del sueño en los niños pequeños y el modo en que se los hace dormir (solos o en la cama con un adulto) en distintas culturas.

Autor/a: Dra. Yolande Govindama

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Los trastornos del sueño no sólo afectan a los adultos; el problema preocupa de modo creciente a pediatras, psicólogos y psiquiatras infantiles en la medida en que tales trastornos se van presentado en niños cada vez más pequeños, convirtiéndose en algunos países -según la autora- en un problema de salud pública, por ejemplo en relación con la creciente prescripción de sedantes y somníferos a los niños muy pequeños.

Partiendo de la idea de que el problema se origina en una dificultad de elaboración de la separación madre-infante, una serie de estudios epidemiológicos (en Francia y EUA) se ha centrado en investigar la relación entre trastornos del sueño y el modo de dormir. La autora menciona las investigaciones del estadounidense Ferber, cuyas hipótesis han interesado a los científicos franceses. Sostiene el Dr. Ferber que el contacto de proximidad para dormir trae problemas y aconseja a los padres que el infante concilie el sueño por sus propios medios.

Algunos investigadores franceses van aún más lejos y confirman en sus investigaciones que todo contacto directo con el niño (presencia física, acostarse en la cama con él, mecerlo, alzarlo) lleva a un condicionamiento que favorece los trastornos del sueño y puede incluso obstaculizar su autonomía, centrándose algunos de estos trabajos particularmente en el dormir junto al adulto (co-sleeping). Señala Govindama que la técnica occidental favorece el aislamiento del bebé (en su cuna, en su cuarto), y las sociedades extra-occidentales consideran que el infante necesita ser protegido mediante la presencia constante de un adulto, incluso por la noche.

La autora señala que sin embargo son escasos los estudios comparativos acerca de los hábitos culturales y los trastornos del sueño en los más pequeños. Recuerda que el antropólogo M. Mauss denominaba "técnicas del cuerpo" a los modos de vestirse, alimentarse, dormir, etc. propios de cada cultura. Menciona los estudios transculturales de H. Stork que mostró que hay dos estilos de interacción en el maternaje (o técnicas del maternaje extendiendo el concepto de Mauss). Uno distal con predominio de la mirada y la voz, más frecuente en Occidente que en otras sociedades, y otro proximal con predominio del contacto corporal, habitual en las sociedades extra occidentales. Destaca la autora que las investigaciones de Stork en nueve culturas acerca de los modos de dormir hallaron que el contacto de proximidad no favorece los trastornos del sueño, y que más bien la vigilancia del adulto en tales condiciones protege al infante de tales trastornos.

Queda de este modo planteado el debate acerca de la correlación entre el modo de dormir y los trastornos del sueño. Observa la autora que de todos modos lo que está en debate tiene que ver con el aspecto funcional de las prácticas en el dormir, y no con el sentido que atribuye a cada práctica la madre y la cultura. Mas aún, la definición misma de trastorno del sueño está planteada desde la puericultura occidental, sin preguntarse si tal definición sigue siendo pertinente desde y en otras culturas, lo cual haría problemática incluso la validez de las encuestas realizadas en sociedades no occidentales.

La autora discute las conclusiones de estudios transculturales que establecen una relación entre el modo de dormir, especialmente el co-sleeping y el trastorno del sueño, confrontándolas con los resultados de estudios que ella realizó en la Isla de la Reunión (en el océano Índico al este de África). Cierto recorrido por la literatura permite plantear los términos de esa discusión.

Una perspectiva antropológica acerca del modo de dormir

Stork, refiere la autora, al trabajar sobre las variaciones culturales del maternaje, mostró que las prácticas de cuidado de los pequeños están influenciadas tanto por las ideas que los adultos tienen acerca del desarrollo del infante como por la representación cultural del bebé. Esas prácticas van siendo transmitidas de madre a hija mediante la observación, el aprendizaje. Las técnicas de cuidados maternales en las sociedades extra-occidentales integran los ritos de protección contra el mal de ojo, contra ataques invisibles de espíritus malignos, almas errantes, etc. que puedan apropiarse del bebé mientras duerme. La práctica del co-sleeping suele emplearse como un medio de luchar contra y protegerlo de tales ataques, y evitar así la aparición de trastornos. Nota la autora que hay una dimensión preventiva en estas prácticas.

Por su parte, Mc Kenna et al. estudiaron, en la década de los noventa, las prácticas del dormir en distintas culturas en relación con la ocurrencia de muerte súbita de los bebés. Constataron que esta muerte es casi inexistente en las sociedades extra-occidentales. Efectuó registros poligráficos de la curva del sueño del bebé y halló que en el co-sleeping el bebé presenta un sueño mas liviano que el infante que duerme solo, y los despertares son bastante frecuentes. También halló que el sueño de la madre es más liviano y la torna más sensible a las reacciones del infante, de modo que puede responder prontamente a sus solicitudes, especialmente cuando el bebé muestra signos de estar en peligro de muerte súbita. Mc Kenna no considera los despertares que acompañan a este sueño liviano como verdaderos trastornos del sueño, y en cambio sostiene que el aislamiento del bebé en las sociedades occidentales está poco adaptado a la inmadurez psico-biológica del infante y sería un factor que favorece (o no previene, podríamos decir) la muerte súbita.

Un estudio comparativo de Stork et al. (2000) sobre la base de encuestas realizadas en Francia, Japón y Taiwán/China relativas al trastorno del sueño en niños entre 16 y 24 meses de edad, muestra que el co-sleeping de las sociedades extra occidentales no engendra problemas, y que los padres no consideran que el despertar frecuente de sus niños sea un trastorno del sueño, lo que hablaría de un "piso de tolerancia" mayor en Japón y Taiwán que en Francia. Así, nota Govindama, la representación cultural influye en la definición del trastorno. Sin embargo, en Taiwán el trastorno existe y es atribuido al "miedo" provocado por la acción de un ser invisible; el tratamiento para el trastorno consiste en "sacar" el miedo mediante un rito mágico y sustraer al niño de la influencia del ser sobrenatural.
 
Artículo comentado y traducido por la Lic. Alicia Kasulin, editora responsable de IntraMed en la especialidad de Psiquiatría.