En la encrucijada de la corporalidad confluyen las variables de la adolescencia y de la femineidad. La primera connotada por el duelo y negación de un cuerpo irruptivo y la segunda por las exigencias sociales mercantilistas definitorias de lo sexy que hacen de la mujer un objeto. Los conceptos de adolescencia y femineidad al estar definidos por la cultura no tienen validez universal. Lo mismo sucede con la subjetivización del cuerpo, y es en base a estas premisas que se desarrollan las siguientes reflexiones sobre los Trastornos de la Conducta Alimentaria.
Bioética
La Bioética, interdisciplina dialógica derivada de la ética normativa y descriptiva, estudia "la conducta humana en el área de las ciencias de la vida y la atención a la salud, en la medida que dicha conducta es examinada a la luz de los principios y valores morales". .La mirada bioética reconoce en el ser humano su calidad de persona, por lo tanto capaz de generar un mundo moral, por lo que sostendrá y promoverá los correspondientes derechos y deberes.
Cada persona "per se" tiene la posibilidad de producir actos de decisión propia, pero el ejercicio de la voluntad ética individual no puede considerarse al margen de los sistemas de valores colectivos y de pertenencia social. Como la medicina y la psiquiatría son en sí mismas propuestas y actividades éticas individuales y colectivas, el acto médico se adecuará a estas márgenes.
El sistema ético reposa en una causalidad interior individual y en una convención externa social. La estabilidad del sistema es transitoria. Se podría sostener que el sistema es anhistórico. Sin embargo se constituye como un verdadero mosaico fruto de la proyección global de la totalidad de los valores individuales.
Toda moral, a su vez, no podrá ser considerada independientemente de las ideologías, comprendidas éstas como la "concepción general del mundo".
El acuerdo entre el sujeto y la cultura podrá ser parcialmente diferente al ideal, lo que genera una alteridad que deberá ser respetada ejercitando la virtud de la tolerancia. En consecuencia la norma puede estará más o menos fijada y más o menos percibida.
La bioética principalista moderna aborda su campo de acción y efectúa las correspondientes recomendaciones, a partir de cuatro principios: tres vinculados a la relación médico-paciente y otro a los aspectos sociales. En el primer grupo se encuentra: a) el principio de no maleficencia, antiguo non nocere galénico, desplazado por el principio del daño mínimo, habida cuenta que toda práxis médica implica un cierto perjuicio a expensas, de cómo mínimo, la intromisión en la subjetividad, b) el de autonomía, novedosa redefinición de los derechos del paciente que recorta el tradicional paternalismo del poder médico que cosificaba al enfermo y c) el de beneficencia, hacer el bien y nada más que el bien, de origen hipocrático, inherente al altruismo medular de la medicina, que consideraba a la vida en su santidad y en su cantidad, concepto virado actualmente al de "calidad de vida". Finalmente el principio de justicia sanitaria, no salomónica ni taliónica, que promueve dar más al que menos tiene.
*Médico Especialista en Psiquiatría y Psicología Médica. Vicepresidente del Capítulo de Etica y Psiquiatría de APSA. Coordinador de la Sección de Etica y Psiquiatría de APAL. Individual Membership of WPA. Woman´s Health Section. Prosecretario de la Fundación Psiquiátrica Millennium.
Published on April 8, 2003
Una mirada bioética
Trastornos de la conducta alimentaria y corporalidad
La temática de la corporalidad atinente a los Trastornos de la Conducta Alimentaria no escapa al análisis bioético.
Author: Dr. Alejandro H. Lazzari.*
En la encrucijada de la corporalidad confluyen las variables de la adolescencia y de la femineidad. La primera connotada por el duelo y negación de un cuerpo irruptivo y la segunda por las exigencias sociales mercantilistas definitorias de lo sexy que hacen de la mujer un objeto. Los conceptos de adolescencia y femineidad al estar definidos por la cultura no tienen validez universal. Lo mismo sucede con la subjetivización del cuerpo, y es en base a estas premisas que se desarrollan las siguientes reflexiones sobre los Trastornos de la Conducta Alimentaria.
Bioética
La Bioética, interdisciplina dialógica derivada de la ética normativa y descriptiva, estudia "la conducta humana en el área de las ciencias de la vida y la atención a la salud, en la medida que dicha conducta es examinada a la luz de los principios y valores morales". .La mirada bioética reconoce en el ser humano su calidad de persona, por lo tanto capaz de generar un mundo moral, por lo que sostendrá y promoverá los correspondientes derechos y deberes.
Cada persona "per se" tiene la posibilidad de producir actos de decisión propia, pero el ejercicio de la voluntad ética individual no puede considerarse al margen de los sistemas de valores colectivos y de pertenencia social. Como la medicina y la psiquiatría son en sí mismas propuestas y actividades éticas individuales y colectivas, el acto médico se adecuará a estas márgenes.
El sistema ético reposa en una causalidad interior individual y en una convención externa social. La estabilidad del sistema es transitoria. Se podría sostener que el sistema es anhistórico. Sin embargo se constituye como un verdadero mosaico fruto de la proyección global de la totalidad de los valores individuales.
Toda moral, a su vez, no podrá ser considerada independientemente de las ideologías, comprendidas éstas como la "concepción general del mundo".
El acuerdo entre el sujeto y la cultura podrá ser parcialmente diferente al ideal, lo que genera una alteridad que deberá ser respetada ejercitando la virtud de la tolerancia. En consecuencia la norma puede estará más o menos fijada y más o menos percibida.
La bioética principalista moderna aborda su campo de acción y efectúa las correspondientes recomendaciones, a partir de cuatro principios: tres vinculados a la relación médico-paciente y otro a los aspectos sociales. En el primer grupo se encuentra: a) el principio de no maleficencia, antiguo non nocere galénico, desplazado por el principio del daño mínimo, habida cuenta que toda práxis médica implica un cierto perjuicio a expensas, de cómo mínimo, la intromisión en la subjetividad, b) el de autonomía, novedosa redefinición de los derechos del paciente que recorta el tradicional paternalismo del poder médico que cosificaba al enfermo y c) el de beneficencia, hacer el bien y nada más que el bien, de origen hipocrático, inherente al altruismo medular de la medicina, que consideraba a la vida en su santidad y en su cantidad, concepto virado actualmente al de "calidad de vida". Finalmente el principio de justicia sanitaria, no salomónica ni taliónica, que promueve dar más al que menos tiene.
*Médico Especialista en Psiquiatría y Psicología Médica. Vicepresidente del Capítulo de Etica y Psiquiatría de APSA. Coordinador de la Sección de Etica y Psiquiatría de APAL. Individual Membership of WPA. Woman´s Health Section. Prosecretario de la Fundación Psiquiátrica Millennium.