Entrevistas

/ Publicado el 12 de agosto de 2003

Dr. Alfredo Cía, médico psiquiatra

Trastornos de ansiedad

El Dr. Alfredo Cía es un especialista reconocido en trastornos de ansiedad, Presidente Honorario de la Asociación Argentina de Trastornos de Ansiedad y Presidente del Capítulo de Trastornos de Ansiedad de la APSA. Próximamente dictará un seminario intensivo en la ciudad de Santa Fe.

Autor/a: Por IntraMed

Indice
1. Estrés postraumático: síntomas y tratamientos
2. Ansiedad generalizada
3. Bibliografía del Dr. Cía

¿Cómo será el encuentro en Santa Fe?

Es un evento destinado a médicos y psicólogos organizado por la Asociación Argentina de Trastornos de Ansiedad -que actualmente presido-, el Colegio de Neuropsicofarmacología del Litoral y la Asociación de Psiquiatras de Santa Fe. Se realiza los días viernes 22 de agosto, de 19 a 22 y sábado 23, de 9 a 12.

Iré junto con  el Dr. Rodolfo Liceaga y el licenciado Daniel Bogiaiziam y encararemos diferentes aspectos de dos trastornos o enfermedades muy importantes dentro del ámbito de esta subespecialidad: por un lado, el trastorno de ansiedad generalizada y, por otra parte, el trastorno por estrés postraumático. Esta última patología tiene particular relevancia en el caso de Santa Fe por los acontecimientos terribles que se vivieron en esa ciudad y que son de público conocimiento.

En algunos casos, al trauma terrible que dejó la inundación se agregaron situaciones de trauma por violencia, por robo. Muchas personas se resistían a abandonar sus hogares para evitar que los despojaran de lo poco que les quedaba. Esto produjo una situación doblemente traumática y prolongada que afectó a muchísimas personas.

¿Cómo respondieron los profesionales de Santa Fe a la demanda de apoyo y contención de la población?

Varias entidades como la Asociación de Psiquiatras Argentinos (APSA) y otras organizaciones profesionales enviaron especialistas en el momento agudo a auxiliar y asesorar a los profesionales, lo cual resultó muy positivo. Por supuesto, nunca está de más agregar mayor información y capacitación en estas patologías, por lo que espero que muchos profesionales acudan a este seminario.

¿Todas las personas a las que les toca vivir una situación traumática padecen este trastorno?

No, no todos. Hay solo un porcentaje de afectados que depende de factores de riesgo; de mayor vulnerabilidad en determinadas personas, de la intensidad del trauma, del hecho de que sea intencional o no, prolongado o no. Todos estos factores inciden en que luego aparezcan los síntomas propios de esta enfermedad.

¿Cuáles son esos síntomas?

Las personas afectadas quedan con un estado de hiperalerta o de hiperactivación que hace que se sobresalten más, o que estén hiperatentos a cosas que les puedan ocurrir. Por otra parte, los recuerdos del trauma se les presentan en forma de imágenes o flash backs, lo que puede ocurrir en estado de vigilia o como pesadillas durante la noche. También aparece una tendencia a rehuir todos los recordatorios de la situación traumática. Por ejemplo, una persona que haya vivido la inundación en Santa Fe siente, ante una lluvia persistente, la reactivación de recuerdos terribles. Y aunque la situación no revista la misma gravedad, puede verse perturbada por ello.

Otro síntoma es la denominada anestesia emocional: la persona no reacciona a los estímulos emocionales como lo hacía antes, los familiares la notan rara en lo que hace a su respuesta emocional.

¿Qué tipo de tratamiento es el más conveniente en estos casos?

Existen diferentes abordajes: hay tratamientos psicoterapéuticos con diferentes técnicas y recursos, desde la terapia cognitiva comportamental hasta el reprocesamiento de los recuerdos traumáticos (EMDR, Eye Movement Desensitization and Reprocessing), que es una técnica con movimientos oculares inducidos para aliviar la situaciones traumáticas. Fue desarrollado por una terapeuta llamada Francine Shapiro.

Otra opción es el abordaje farmacológico: hay toda una serie de medicamentos que se pueden usar para aliviar a las personas que sufren estos síntomas. Entre los fármacos de primera elección están los inhibidores de la recaptación de serotonina, de los cuales la sertralina y la paroxetina recibieron aprobación de la FDA para esta indicación. Además,  hay una serie de medicamentos que se usan como complemento, como los bloqueantes beta-drenérgicos (para disminuir los síntomas de hiperalerta), los antirrecurrenciales o estabilizadores del humor (en personas que tienen componentes agresivos), los antipsicóticos (si hay síntomas psicóticos), entre otras. Hay que evaluar a cada paciente en particular y su sintomatología para seleccionar el medicamento adecuado o la combinación apropiada.

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