A partir de un reciente estudio se han evaluado 18 de 23 pacientes que han padecido un transplante de aloinjerto de menisco para aliviar el dolor compartimental luego de una meniscectomía total realizada de 2 a 8 años (media, 5.4) después de la operación.
Los puntajes de Forma Corta 36 revelaron una disminución del dolor con un mejoramiento en la función, a pesar de que la misma permaneció limitada. No se registró una disminución significativa del espacio articular en las radiografías de transporte de carga posteroanterior a 45° durante el estudio. Ocho de 22 aloinjertos de meniscos desgarrados durante el período de estudio necesitaron 6 meniscectomías parciales y 2 totales; dos pacientes requirieron luego un reimplante.
Los exámenes histológicos del tejido removido revelaron celularidad reducida en comparación con meniscos nativos desgarrados o normales. Cuatro muestras también fueron sometidas a una evaluación de citocina detallada y demostraron una reducida expresión de citocina comparada con los controles.
Mientras el alivio exitoso del dolor compratimental puede ser una consecuencia tardía de una meniscectomía importante, el aloinjerto de menisco es repoblado con unas pocas células que están presentes en meniscos nativos desgarrados o normales. Estas células también demuestran una función potencialmente reducida, que es evaluada a partir de la disminución de la producción del factor de crecimiento. Esta actividad biológica reducida puede ser un factor que contribuye a la alta frecuencia de nuevos desgarros observados tanto en este como en otros estudios previos.