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/ Publicado el 10 de junio de 2003

Relación médico-paciente

Transmición de información desde el médico al paciente

Pacientes con diagnóstico de depresión, muestran que el pasaje de información no es automático, y que ésta no suele ser captada tal como fue suministrada.

Autor/a: Dres. N. Younès, Y. Sarfati, C. Passerieux, M.C. Hardy Baylé.

Fuente:

Indice
1. Resultados
2. Desarrollo


Descripción de la población: Los treinta pacientes de la muestra tuvieron una edad promedio de 38,6 años, y una amplitud entre los 18 a 71 años de edad. La cantidad de mujeres fue algo mayor que la de los hombres. Un poco más de dos tercios de los pacientes carecía de antecedentes previos de seguimiento psiquiátrico.

La información dada durante la consulta por los psiquiatras a los pacientes deprimidos no es sistemática. Varía según el área de la información. En la mayoría de las situaciones se dieron informaciones acerca del diagnóstico, los síntomas y el tratamiento farmacológico. En cambio en un tercio de los casos no se suministró información acerca de cuestiones más inciertas: etiología de la enfermedad, evolución y también efectos secundarios de tratamientos prescritos por otro médico.

La información recordada por el paciente deprimido es diferente de la información dada por los psiquiatras; ésta pasa sólo a medias, en la mayoría de los casos. Una información no dada corre el riesgo de cristalizar en falsas creencias. En cuanto a las informaciones no suministradas, los investigadores hallaron que es raro que un paciente diga "no lo sé"; por lo general proponen respuestas -erradas o no- influenciadas por los a priori, las representaciones sociales y sus historias personales. Así, uno de los riesgos de no suministrar información (aunque ésta no sea fielmente retenida) es que cristalicen falsas creencias.

Hallaron también que las informaciones pasan sólo a medias y que siempre están moduladas por los pacientes, sus saberes, supuestos y vivencias previas, tanto en lo que hace al diagnóstico, como a los síntomas, la duración de la enfermedad. Por lo general la información acerca de los psicofármacos se capta bien aunque con cierta confusión entre antidepresivos y ansiolíticos benzodiacepínicos, y los efectos secundarios. En función de los resultados, aconsejan preguntar al paciente qué sabe acerca de los efectos secundarios, para rectificar algunos a priori erróneos. También hallaron que a veces los pacientes confunden el tiempo de latencia con el tiempo necesario para el tratamiento, lo que compromete el acatamiento a la prescripción, y significa un riesgo de recaída.

La satisfacción con la información en el paciente es alta, pero varía según el instrumento de evaluación. No está vinculada a la información que el paciente captó. Los cuestionarios por "sí" o "no" arrojan mayor grado de satisfacción que cuando se permite al paciente expresar gradientes, aunque en este último caso la información es más rica y permite discriminar aspectos vinculados con el tratamiento y otros vinculados con el contexto.

En general, la satisfacción expresada por los pacientes fue alta y no correlacionó con la cantidad de información captada, por lo cual los investigadores piensan que está en relación con el tipo de relación que pudo establecer con su médico psiquiatra tratante (a verificar en estudios posteriores). Así, los investigadores desglosan entre el componente informacional que depende del contenido informativo y un componente extra-informacional vinculado a la relación con el médico. Desde el punto de vista del sujeto-paciente, "bien informado" y "satisfecho" significaría que hay una relación de confianza con un médico que lo "comprende". 

Médicos y pacientes evalúan de modo diferente la dinámica de la información. Para los médicos, la información se produce siempre por iniciativa de ellos mismos, y en la mitad de los casos asocian a los pacientes en tal iniciativa. En cambio, para los pacientes, hubo iniciativa de los médicos en dos tercios de los casos y exclusivamente propia (del paciente) en un tercio de los casos. Se ve que cada uno tiende a estimar que la información es provista a instancias de su iniciativa. Los autores piensan que estos resultados podrían interpretarse como un signo de la alta implicación de los participantes (médicos y pacientes) en este proceso interactivo.

Los factores psicológicos individuales testados no influencian la información captada por el paciente; sólo interviene la antigüedad del seguimiento. En función de los datos recabados, entienden los autores que sólo la antigüedad del seguimiento y por ende del vínculo con el psiquiatra modula la información captada por el paciente. Así, no hay neutralidad respecto de la información, sino que la misma circula en un contexto interpersonal cuyos matices afectivos y relacionales imprimen su sello a los resultados.